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19 de Septiembre de 2008

La misteriosa muerte de Juana de Navarra reina de Francia

Transcripción automática

0:00:00 Hablaremos hoy de Margo de Valois y de Bonifacio de Amor.
0:00:06 Así que huelguémonos en Francia en 1574.
0:00:09 Todavía era rey Carlos IX, aquel rey que desató la noche de San Bartolomé,
0:00:15 aquella noche en que fueron muertos todos los subanotes,
0:00:18 es decir, todos los protestantes en el marco de la guerra de religión en Francia.
0:00:27 Se había muerto ya el hermano de Carlos IX, Francisco II, todos estos eran hijos,
0:00:32 del rey Enrique II y de Catalina de Mavici.
0:00:35 Pero Carlos IX tenía varios hermanos, vivos también,
0:00:39 Enrique, que iba a ser rey, iba a ser Enrique III,
0:00:42 Margo, que ya se había casado con Enrique de Navarra,
0:00:46 que también iba a ser rey, iba a ser Enrique IV,
0:00:49 y el más chico, Francisco, que en verdad se hacía llamar Hércules, por los amigos.
0:01:00 El esposo de Margo, Enrique de Navarra, conspiraba contra el trogo, rey Navarra.
0:01:06 Carlos IX, con el plástico y además con la influencia decisiva de su mamá, Catalina de Mavici.
0:01:13 Conpirando estaba Enrique.
0:01:16 Enrique era protestante, los otros eran católicos.
0:01:19 Y Enrique, casi a modo de venganza por lo sucedido en la noche del sámbar todo mes,
0:01:25 se dispuso a destronar a Carlos y a poner en reemplazo a Hércules, el más chico.
0:01:31 Pero Hércules era tan invicioso y tan malvado que se rodeó de hombres capaces de matar a todos los que lo molestaban.
0:01:41 Preparó la toma del castillo San Cermen,
0:01:45 y entre sus acompañantes, todas personas crueles y terribles, estaba Bonifacio de la MOL,
0:01:55 que era un célebre bailarín, bailarín compadrito, muy apreciado por las damas.
0:02:01 Era un hombre que tenía mucha suerte con las mujeres.
0:02:04 Era también, se lo dice, muy supersticioso.
0:02:07 Y no se contentaba con una sola misa al día.
0:02:10 Oía tres, cuatro, a veces cinco o seis misas.
0:02:14 Y creía que si un día se perdía alguna misa, iría derecho a lo infierno.
0:02:19 El tiempo que le quedaba libre entre misa y misa, lo empleaba en el amor.
0:02:24 Estaba convencido que en las misas expiaban todos los pecados que había convencido.
0:02:29 Es decir, que el pecaba iba a misa. Pecaba iba a misa, ya supe.
0:02:35 El rey, Carlos, que odiaba a la MOL, decía que uno podía contar todas las calaveradas
0:02:43 en las que se había metido la MOL, si contaba sus misas.
0:02:48 A misa por pecaba.
0:02:52 Cuenta pronto, en vida de las damas galantes, el lindo libro,
0:02:56 que la MOL había nacido para entenderse con la princesa Margote.
0:03:02 La hermana del rey también era muy religiosa y era muy pecadora.
0:03:07 Se acostaba junto a sus amantes con los cabellos todavía impregnados de incienso santo.
0:03:14 Hemos hablado muchas veces y Margote való.
0:03:17 Y sabemos que cualquier ómnibus la dejaba en la gima.
0:03:22 Un día Margote fue vista por la MOL y este caballero se maravilló
0:03:28 ante el mejor escote de Francia. Se enamoró instantáneamente.
0:03:33 Tanto que desconfió de su propia valía, tanto se enamoró que desconfió de su propio poder.
0:03:40 Se olvidó de que era un sedutor y eso opera en contra.
0:03:45 La MOL creyó que únicamente una intervención del cielo podía conseguirle una dama tan hermosa.
0:03:52 Y entonces tuvo la idea de dirigirse a la Virgen María.
0:03:56 Durante varios días la MOL desgranó las cuentas de un rosario,
0:04:00 pidiendo siempre que le cayera el cielo esa mena, sin mucho resultado.
0:04:06 Entonces, disgustado decidió dirigirse al demonio.
0:04:11 Y pidió a Cosimo Ruggieri, que era el brujo de Catalina de Merici,
0:04:15 su envenenador oficial además,
0:04:18 que modelara una estatuilla de cera con cierto parecido a la princesa,
0:04:23 le puso una corona y en el corazón reclabó una aguja, mientras recitaba una fórmula incomprensible.
0:04:29 Seguro del poder del Ruggieri, la MOL al día siguiente se presentó con aire conquistador frente a Margot.
0:04:36 Pero en verdad ella ya se había fijado en el Niato.
0:04:39 Y no fuera por eso, hubiera sido inútil toda brujería.
0:04:43 La MOL la miró insistentemente.
0:04:48 Margot avanzó hacia él, lo tomó de la mano y lo llevó a sus aposentos.
0:04:54 Rápida para los mandados, Margot de Valvá que marcaba a 1.35 la mensa.
0:05:01 El rey Carlos IX se indignó, ya se ha dicho que odiaba la MOL.
0:05:06 A la noche siguiente se apostó en una escalinata y esperó con la espada de la mano a la MOL para matarlo.
0:05:13 Pero nadie llegó avisado de las intenciones del rey.
0:05:17 Parece que la MOL se había quedado todo el tiempo escondido en la habitación de Margot.
0:05:22 Poco después, durante un encuentro con su amante, la MOL le contó a Margot acerca de la conjura de Enrique Navarra y Francisco de Amargo Árcoles contra el rey Carlos IX.
0:05:35 También le contó que si esta conjura resultaba triunfal, todo sería mucho más felices.
0:05:41 El propio Amor, como ya se ha dicho, participaba de esa conjura.
0:05:47 Pero la mena se asustó, a pesar del amor que sentía por la MOL, creyó conveniente proteger la corona por todos regueras de su hermano
0:05:56 y corrió contárselo a su madre, la reina Catalina de Mérici.
0:06:01 Muy bien, Francisco, el Francisco llamado Árcoles, que era hermano de Margot, pide el rey.
0:06:08 Y Enrique Navarra, que conspiraban, fueron inmediatamente detenidos y enservaban.
0:06:15 Al ver que todo estaba perdido, Francisco fue a chorar a los pies de su madre, Catalina, y acusó a la MOL de haber ideado el plan.
0:06:23 Por su parte, Enrique, que de Navarra se sintió ofendido por las calumnias y la reina también le creyó.
0:06:29 Ambos conjurados quedaron libres de culpa y el enojo de Catalina fue a parar directamente a la MOL y pagó por todos.
0:06:37 En mayo de 1574 fue descapitado, junto con otro cómplice poco importante, un pichy.
0:06:45 Los cuerpos fueron descuarticiados y colegados en la puerta de la ciudad.
0:06:51 Hay que ver la noche Margot y su amiga, la luquella de Neville, que casualmente era amante del pichy, del cuarto cómplice,
0:07:02 enviaron un tipo a buscar las cabezas.
0:07:05 Se hicieron, ahí llamaba y dice, los mataron al amor, le dijo Margot que era mi novio.
0:07:11 Ay, dice la luquella de Neville. El pichy era mi novio.
0:07:17 Y dice, ¿por qué no enviamos a un tipo que vaya a buscar las cabezas que cuelgan en una puerta de la ciudad?
0:07:22 Dale, si me cuenta que una vez que se hicieron con los marotes de las personas amadas, Margot besó la cabella de su amado como tantas veces había hecho
0:07:32 y la colocó en un cajón como también había hecho.
0:07:41 Y al día siguiente se la hizo en Balsamás.
0:07:45 Me refiero a la cabella del amor.
0:07:51 Y lo mismo hizo su amiga con la otra cabeza, veo como se lo hace mi amiga.
0:07:55 Enbalzamamiento, veo, enbalzamamiento quiero.
0:08:00 Luego llenaron las bocas de sus amados con las collas que ellos les habían regadado, cabaron una fosa en Montmartre y allí las enterraron.
0:08:16 Muchos años después se reformó la abadía de Montmartre y se encontraron en los cimientos las cabezas con las collas dentro.
0:08:26 Las religiosas dieron en creer que eran las cabezas de los mártires, que el cero de unos cristianos se habían enterrado en aquel sitio.
0:08:34 Tan pronto como se renovó la abadía se construyó la capilla de los mártires y allí fueron reverenciados por mucho tiempo.
0:08:42 Pero luego pudo reconstruirse la historia mejor y hoy sabemos que no eran santos sino que eran la mole y pixi, que no eran nada.
0:08:51 Y así termina esta historia triste, aunque todas las historias lo son.
0:08:56 Lo primero que nos dice una historia es si el tiempo pasa, esta historia.
0:09:00 Lo segundo es todo pasa, si esta historia pasó la vida pasará también y no seremos más que personajes en una historia.
0:09:09 Así que no hay manera de contar una historia alegre.
0:09:15 Con respecto a Margo, si yo viviendo, se casó con uno de los conjurados, se casó con Enrique Navarra y fue reina.
0:09:22 Mejor hecho no fue reina porque sí fue reina.
0:09:25 Pero después Enrique Navarra, que fue Enrique IV, fue reina, se casó con María de Medici, y esa sí fue reina.
0:09:33 Margo se divorció de Enrique antes de que este fuera reino, me parece.
0:09:44 Podemos aguasar de las alegrías de hoy antes de convertirnos en historia.
0:09:49 ¿A quién dedicamos esto?
0:09:51 A los protestantes de la noche de San Bartolomé.
0:09:57 A Margo que tenía el escote más agraciado de Francia.
0:10:03 A Pichico, podríamos también.
0:10:09 Se encontraba siempre Margo que tuvo pero tantísimos, amantes hasta ya vieja.
0:10:16 Los viejos no hay de París, incluso con amantes que eran cocheros, cosineros, no eran de la noblesa, pero...
0:10:28 Y bueno, si a ella le gustaban.
0:10:30 Entonces hemos resuelto escuchar un disco que nos vieron en la discoteca después de mucho rogar y después...
0:10:41 A Lucián de Lili, que canta una vieja y hermosa canción de que le indique es, llame sobre los muelles del viejo París.
0:10:55 Dedicada a Margo de Valuato, sus amantes, y a los cocheros que lo inspeccionaban el escote en los oscuros muelles que daban al Sena.
0:11:06 Adelante, entonces, Lucián.
0:11:40 Por tu causa, le traeré simple y duro, de uno por uno y en el mundo.
0:11:49 Surlejé el viejo París, el nombre del Sena, el amor de su hija.
0:11:59 Surlejé el viejo París, el amor se promueve en la cantanilla de los guilistas.
0:12:10 Bien, el guilista, como te gusta, vivan por el mundo.
0:12:18 Surlejé el viejo París, el amor se promueve en la cantanilla de los guilistas.
0:12:29 Todos los guilistas nos conocen y yo, el hombre, el profesor.
0:12:37 Por el dolor, el rey, vos va a contar, vos y yo nos enfrentes.
0:12:44 Y los tembarrados me enfrenan, me escuchan los sireños.
0:12:52 Les sobra los perdió de honor, mi cuerpo, por el ojo, mi cuerpo.
0:13:02 Surlejé el viejo París, el nombre del Sena, el amor se promueve en la cantanilla de los guilistas.
0:13:17 El amor se promueve en la cantanilla de los guilistas.
0:13:24 Bien, el guilista, como te gusta, vivan por el mundo.
0:13:33 Surlejé el viejo París, el amor se promueve en la cantanilla de los guilistas.
0:14:28 Era Lucián de Vil sobre los muestres del viejo París.

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