Encontrá todos los archivos de audio en MP3 del programa de radio La Venganza Será Terrible de Alejandro Dolina

11 de Junio de 2007

Excentricidades de reyes: Carlos VI de Francia, zar Pablo I de Rusia

Transcripción automática

0:00:00 Hablaremos hoy de eccentricidades de los reyes o de los príncipes para aquellos que se complacen en denostar las monarquías en las discusiones con los monárquicos en las pizzerías, desde luego.
0:00:14 Contaremos ver retines, caprichos, imanías de algunos príncipes o de algunos nobles.
0:00:21 Carlos VI de Francia fue, hay que decirlo, el resultado de muchas generaciones de nobles que estaban obligados a casarse con sus primos o con parientes, gente que salía poco de su casa.
0:00:40 En verdad no era idiota, sino loco. Aunque, por lo menos, benefició a su patria con una total falta de interés por los asuntos públicos.
0:00:51 Por desgracia, ese interés fue asumido con el mayor entusiasmo por su mujer, Isabel de Vaviera, que no era loca ni estúpida, sino perversa.
0:01:04 A finales del siglo XIV, el pobre Carlos ya había dado suficientes muestras de demencia como para ser alejado del poder a patadas.
0:01:16 Contaré algunas circunstancias.
0:01:21 Estando con su ejército en Le Mans, oyó caer la espada de uno de sus caballeros y tuvo un ataque de furia, de tal naturaleza, que durante una hora estuvo tirando estocadas a lo más electo de sus tropas.
0:01:38 Mató a cuatro y dio a una docena, hasta que, por fin, por suerte, se le rompió el sable.
0:01:46 Un caletón.
0:01:48 Pero tenía crisis espantosas, durante las cuales no sabía quién era.
0:01:53 Bueno, no hace falta estar en crisis para no saber quién es uno.
0:01:57 En general, se le estaba natural de cualquier persona, son menos de sus cabales, compren de que no sabe quién es, a poco que reflexión.
0:02:08 Pero muchas veces pretendía ser soltero y llamarse Jorge, recorría los pasillos bailando en forma grotesca, o llamaba a los guardias asegurando que lo proseguían para matarlo.
0:02:21 Durante algunos meses prohibió a todos los cortesanos que se le acercaran.
0:02:27 Decía que era de cristal y tenía miedo que lo rompieran.
0:02:31 Bueno, entonces no estaba tan loco.
0:02:33 ¿Cómo no estaba tan loco?
0:02:35 Creer que uno es de cristal es un gesto de locura.
0:02:39 Pero operar en consecuencia, decirle a los cortesanos que por favor no lo rompan o envolverse en frazadas, ya denota un sano criterio.
0:02:53 ¿Estamos mal?
0:02:55 ¿Cree que es de vidrio?
0:02:57 Eso está mal.
0:02:59 Pero después, sabiendo que es de vidrio, procede con mucha cordura.
0:03:03 Si, se hacen volver en frazadas, por ejemplo, para no romperse.
0:03:07 Es decir, se lo creen.
0:03:09 De verdad, me di un hombre de gran encienteo.
0:03:11 Tiene certeza el hombre, está loco.
0:03:13 Isabel de Vaviera, su mujer, resolvió dejarlo solo y se fue con uno de sus amantes, el duque de Turena, que entre paréntesis era hermano del rey.
0:03:21 Es decir, se fue con el cuneado.
0:03:23 Carlosito quedó solo en la serrazón de su locura.
0:03:27 Nadie lo atendía, ya sí, en medio de sus propias eses.
0:03:34 Eser con H, que son las peores.
0:03:37 Llenó de piojos las uñas largas, vestido con arapos que no se cambiaba nunca.
0:03:43 Pero Isabel no le bastaba con alejarlo del poder.
0:03:47 Deseaba matarlo, para que accediera al troro, desde luego su cuneado y amante el duque de Turena.
0:03:54 Y como resultaba riesgoso hacerlo en forma directa,
0:03:58 concibió la idea de hacer que se muriera de lujuria, como hemos dicho hace un rato.
0:04:04 Para en aquel tiempo se creía que el demasiado ejercicio venero mataba.
0:04:13 Hoy sabemos que es cierto.
0:04:18 Para eso envió a una joven muy aparente, llamada Odette de Jean-Diver, que estaba fenómeno.
0:04:25 Un señuelo.
0:04:26 Claro, a la niña fue, le dijo, bueno, dale hasta matarlo.
0:04:32 Pero la pió le gustó al rey.
0:04:36 Y además de complacerlo en la cama, lo lavó, lo atendió y lo cuivó morosamente.
0:04:43 Y esta chica Odette, conocía un juego que los mercaderes habían traído hacia muy poco del oriente.
0:04:49 Iran unos cartones pintados con figuras y números.
0:04:53 Los árabes llamaban a este juego naib.
0:04:56 Odette y Carlos pasaban las tardes muy entretenidos con esta diversión.
0:05:02 Y el rey encargó al pintor Gringo Nier, que hiciera tres juegos.
0:05:08 Pagó por ellos 53 soles.
0:05:11 Las barajas se habían instalado por primera vez en Occidente.
0:05:16 Y que vemos que son mucho más recientes las barajas que los dados,
0:05:21 que ya eran conocidos por todos los pueblos de la antigüedad clásica.
0:05:27 Víneas, Tórias, te pobre Carlos, que por suerte encontró a su Odette.
0:05:34 Final feliz.
0:05:35 Un final muy feliz, sí, desde luego.
0:05:38 Qué bien la piba.
0:05:39 La piba muy bien, primero, segundo termina jugando las cartas.
0:05:44 Y lo lavo.
0:05:45 La pecipañado, lavado.
0:05:47 El tipo estaba rodeado de Eces.
0:05:50 Qué barbado, ¿no?
0:05:52 Qué feo que paisaje, ¿no?
0:05:54 Lunar, casi.
0:05:55 Bien, contaremos otra historia de Príncipe Sodejo de Eces.
0:06:02 Vamos a ver qué pasaba en Rusia.
0:06:08 Un maniático terrible fue el sar Pablo I.
0:06:13 Pero antes de que su locura se detonara con toda virulencia,
0:06:18 ya el tipo hacía cosas perturbadoras.
0:06:21 Es decir, antes de estar loco, ya estaba loco.
0:06:26 Pablo era hijo de Catalina.
0:06:28 Está muy bien lo que usted dice.
0:06:30 Usted sabe qué es así.
0:06:31 Sí, a ver, cuénteme.
0:06:33 Víe cuando la gente dice...
0:06:34 Se volvió loco.
0:06:35 Claro, se volvió loco.
0:06:36 Le pasó tal cosa y se volvió loco.
0:06:38 No, ya estaba loco.
0:06:39 Antes de estar loco, estaba loco.
0:06:41 Uno ya está loco, es cierto.
0:06:46 Este hombre legisló sobre la vestimenta de sus súbditos.
0:06:51 Porque sí, no más.
0:06:53 Prohibió el uso de pantalones y estableció el de calzas.
0:06:59 Veto que se usaran camisas flojas y sombreros redondos.
0:07:03 Basta de camisas flojas y de sombreros redondos.
0:07:07 En la Santa Madre Rusia.
0:07:09 Y basta de pantalones.
0:07:11 Un cuerpo de miles de policías, la llamada Guardia de la Compostura,
0:07:16 rondaba por las calles vigilando el comportamiento de la gente.
0:07:22 Y también, vigilando que la vida de los hogares se desarrollara,
0:07:29 conforme a unas reglas que también había establecido el príncipe.
0:07:36 Así, por ejemplo, era obligatorio avisar a la cana si se quería celebrar una fiesta familiar.
0:07:42 Bueno, en algunos países ocurre así.
0:07:44 Sí, todavía.
0:07:45 Vos querías celebrar tu cumpleaños, tenías que avisar a la cana.
0:07:48 Ibas a la comisaría y decías, mire comisario, ando con gana después de estar acá de cumpleaños.
0:07:54 Entonces, parece que la cana te mandaba un vigilante por ahí.
0:07:58 Mandaba un vigilante observar que la reunión se ajustara al decoro.
0:08:03 En cuanto un tío se mamaba, o por ahí cuando uno empezaba a contar cuentos verdes,
0:08:13 el vigilante se atenga a mano tallador, pare con el cuento al paisano, porque si no, lo voy a meter en cara.
0:08:20 Y así las fiestas de aquel tiempo, imagínese, eran aburridísimas.
0:08:25 Hemos hablado más de una oportunidad de Catalina II, de Rusia, que era alemana, que fue la esposa de Pedro.
0:08:33 Pedro era hijo de la emperatriz Isabel, y al morir Isabel, Catalina dio un golpe de estado, encerró a su marido,
0:08:40 y se ubicó ella como sarena.
0:08:43 Hemos hablado mucho de sus amantes, de Potemkin, de todas esas gentes.
0:08:49 Pero en cuanto a sus manías, parece que además aquella conforme a la cual tenía muchos novios, por otra parte es una manía muy saludable,
0:08:58 Catalina tenía cierta afición por la zoología y la botánica.
0:09:03 A mí no se tenía.
0:09:05 Y se la pasaba reconectando flores y frutos que ordenaba y nombraba y clasificaba.
0:09:11 Pero los nombraba y los clasificaba aunque ya estuvieran descubiertos.
0:09:15 Claro, aunque figurara ya los manuales de botánica, ella encontraba cualquier cosa y le ponía nombre, como si fuera un acto inaugural.
0:09:25 Entonces, como dice usted, encontró un tomate y se lo voy a catalogar.
0:09:32 He descubierto un nuevo fruto, hijo.
0:09:36 Lo nombró, me anda a saber qué nombre le puso, homodono.
0:09:41 Y dijo que lo había de jubiar.
0:09:43 Entonces, luego nadie decía nada porque era lazadina y así.
0:09:50 Se pasaba inaugurando nuevas especies que ya eran conocidas por todo el mundo.
0:09:57 Cuentan que mucho después de la muerte de Catalina, el sábio Nicolás I daba un día un paseo por el jardín del palacio y vio un sentinel armado en un sitio absurdo, en un lugar cualquiera.
0:10:09 Y el ser preguntó por qué estaba allí.
0:10:12 Y el soldado respondió que realmente no lo sabía.
0:10:15 Lo había mandado a cuidar ese lugar.
0:10:18 Nicolás Indago hizo poco, muchos años antes, en tiempo de Catalina, un rosal había dado una rosa muy bella y la sarina, para evitar que alguien tocara esa rosa, mandó poner un sentinela y así se había establecido el puesto.
0:10:35 El rosal ya no daba flores porque estaba viejo, pero la burocracia es así.
0:10:40 El guardia mantenía su puesto y siguió así hasta que llegó el gobierno de Nicolás.
0:10:46 Eso pasa muchas veces también en otras ocasiones, no solamente en los jardines ni con los rosales.
0:10:57 En cuanto a la zoología, Catalina coleccionaba animales embalsamados, que es una cosa muy sucia para juntar.
0:11:06 Sí, porque es difícil conservarlo.
0:11:09 Sí, porque este lo embalsama mal.
0:11:12 ¿Usted dónde hace embalsamar?
0:11:14 En lo de un taxidermista.
0:11:16 Sí, en lo de un taxista, efectivamente.
0:11:18 Pero si te lo embalsama mal...
0:11:20 Ustedes se van a dar cuenta enseguida.
0:11:23 A las 12 semanas hay un olor apodrido.
0:11:27 A parte se empieza a deshacer con los arnos.
0:11:30 La gara de la oreja se queda con la oreja de la mano.
0:11:32 Ya, usted tiene un ciervo ahí arriba a la chimenea.
0:11:34 Este no es para tocarlo.
0:11:35 Hay calorcito, si le cae un ojo.
0:11:38 Un diente, mal aliento tiene el ciervo.
0:11:41 Se empieza a tener mal aliento.
0:11:43 Se gaja a Léz, está muerto.
0:11:45 Como zarna se le distan en los pelos.
0:11:47 No, no lo cogerieron más por eso.
0:11:49 De todas maneras, yo participo con su disgusto
0:11:51 ante los animales embalsamados.
0:11:53 Parece entrar a un lugar
0:11:55 y encontrarse con animales muertos ahí.
0:11:58 Con cadáveres arriba de una repisa.
0:12:01 Creo que se está lleno de la mano.
0:12:04 ¿Cómo se está haciendo la mano?
0:12:07 Mira quién le hace acordar.
0:12:12 A parte, veo que la gente por lo general...
0:12:15 Hay gente que hace embalsamar a sus mascotas.
0:12:18 Porque le tomó cariño.
0:12:20 Por lo general, ¿las, en eso?
0:12:22 Hay gente que lo hace.
0:12:24 Hay gente que lo hace uno en mi vida.
0:12:27 Los perros, los gatos embalsamados.
0:12:29 Los perros son muy grandes, pero sobre todo...
0:12:31 Si uno compra otro perro y listo, si quien vio un perro, lo vio a todos.
0:12:34 No, no son todos iguales.
0:12:36 Una tortuga, por ejemplo, en balsamas,
0:12:38 es igual a otra.
0:12:40 Una tortuga embalsamada es igual a otra que esté viva.
0:12:43 Es más o menos parecida.
0:12:45 Tiene mucho dinamismo.
0:12:47 Las tortugas ya vienen embalsamadas.
0:12:49 En nacimiento, nacen embalsamadas.
0:12:51 La que es condena para la mascota.
0:12:53 Una vez muerta, tiene que seguir estando al lado del dueño.
0:12:55 No, porque no embalsaban a los tíos, por ejemplo.
0:12:57 Y no dejan ahí.
0:12:59 ¿Y se lloven?
0:13:02 Bien, parece que...
0:13:04 Catalina tenía un asesor alemán llamado Söderland.
0:13:12 Era un asesor que le decía cuáles eran las mejores inversiones económicas o algo así.
0:13:16 Era un banquero que había entrado en confianza con Catalina.
0:13:20 Y en una oportunidad, como sabía,
0:13:22 que a la Sarina le gustaban los animales, le regaló un perro.
0:13:27 Y a modo de reconocimiento,
0:13:29 el perro recibió justamente el nombre del asesor.
0:13:32 Catalina lo llamó Söderland.
0:13:35 No es un mal nombre con perro.
0:13:37 Söderland.
0:13:39 Pero al tiempo el perro se murió.
0:13:42 Y Catalina dio la siguiente orden.
0:13:45 Que disequen inmediatamente a Söderland
0:13:48 y que lo ubiquen en la entrada de mis aposentos.
0:13:52 La orden fue comunicada de unos funcionarios a otros.
0:13:56 Hasta que un equipo de doctores y embalsamadores
0:13:59 se presentó en la mansión del asesor Söderland,
0:14:02 decididos todos a matarlo primero y embalsamarlo después,
0:14:06 para ponerlo en la puerta del cotorro de la Sarina.
0:14:10 Y el pobre Söderland escapó
0:14:13 y luego pudo pedir explicaciones.
0:14:16 Y entonces los funcionarios supieron que era el perro al que...
0:14:19 Alga que embalsamos.
0:14:22 No conviene ponerle a una mascota el nombre de alguna persona,
0:14:28 del entorno familiar.
0:14:30 A veces se hace por chiste esto.
0:14:32 Pero se ve que parecido a un lado.
0:14:35 Y no puede poder venir de visita a este hombre.
0:14:42 Bueno, estas son las cosas que queríamos contar acerca de los poderosos,
0:14:47 la zoología, la botánica, la policía que cuida las buenas costumbres.
0:14:52 Todos esos pertenecen al mismo rango de locura.
0:14:56 Así que no sé a quién quiere dedicar esto a usted.
0:15:01 Por lejos a Odette, la muchachita,
0:15:05 que jugaba al pincha Número con Carlos Sexto y Bordo también.
0:15:14 Fíjate qué lindo.
0:15:16 Digo, realmente, cómo mejora todo el amor de una mujer.
0:15:20 Digo, porque no creo que el este caso del hombre.
0:15:22 Sí, o no una persona amada.
0:15:24 Pero como lo mejora todo.
0:15:26 Él siempre estaba sucio, estaba loco hasta que vino Yamena
0:15:30 y chau.
0:15:32 La mujer lo arró, lo amó.
0:15:34 ¿Cómo me gustaría tener una mujer que me limpiara las Eces?
0:15:40 El papel que le toca.
0:15:42 Yo no le recuerdo.
0:15:44 Yo no le recuerdo.
0:15:46 Yo no le recuerdo.
0:15:48 Lo cura que me hace pensar muchas veces que soy de vidrio
0:15:51 y que voy a romperme en cualquier momento.
0:15:54 Yo no le recomiendo igual que este ideal suyo de pareja se lo transmita,
0:15:58 nada más cuando la conozca.
0:16:00 Yo creo que por ahí nos sale hablar las primeras veces
0:16:02 y la mujer le pregunta uno, ¿no?
0:16:04 Y vos qué querés de esto.
0:16:06 Y usted le dice...
0:16:08 ¿Cómo qué le pregunta? ¿De qué le pregunta?
0:16:10 Ustedes se le tomarán alguna mina las primeras veces.
0:16:12 Y que la mujer le da, hermoso, un peso en pisa.
0:16:15 Y se dice, ¿y usted qué le pregunta?
0:16:18 Las cosas que habla uno cuando se sienta en pie, no hablo de esas cosas.
0:16:22 Pero todavía no me dijo cuál de.
0:16:24 Por el que yo hice loguero de que no hablo.
0:16:27 Y a mí me parece un poco no aclara en qué situación está ahí.
0:16:30 Uno va a aclarar así...
0:16:32 Estoy en situación de parroquiano.
0:16:34 Venía a comer el plazo de las pezas.
0:16:36 ¿Ustedes pueden decirles, mirá,
0:16:38 yo no tengo ganas nada más que de pasar un buen rato.
0:16:41 Pero usted es que se clase de aclaración.
0:16:43 ¿Cómo va a dar eso?
0:16:45 Y eso es ligidez.
0:16:47 Y yo primero le meto más.
0:16:49 No me gusta que nadie se confunda.
0:16:51 No, me gusta.
0:16:53 Me encanta que se confundan.
0:16:55 Yo quiero que se confundan.
0:16:57 ¿Qué, usted es llenmoso?
0:16:59 Tal cosa.
0:17:01 Ya te quiero aclarar.
0:17:03 Te quiero aclarar una cosa.
0:17:05 Antes que nada.
0:17:07 Yo vine aquí y por ahí le dije, ¿Usted qué es lo que quiere?
0:17:10 No, pero entre adultos está bueno que cada uno sepa con qué reglas tiene que jugar
0:17:14 para que no haya confusiones echadas en cara.
0:17:17 Pero eso le saca romanticín.
0:17:19 A toda esa aclaración.
0:17:21 ¿Cómo que reglas tiene que jugar?
0:17:23 Que se lo dice a todas las minas que conocen el bailongo baile, está bailando.
0:17:27 Ya con una mina y al primer bolero lo dice, mirá.
0:17:30 Te quiero aclarar.
0:17:32 No, pero yo tampoco me voy a tomar algo con la primera mina que conozco en un bailongo.
0:17:39 Porque no es para estar en el bailongo, para ir del bailongo a otro lugar.
0:17:43 Cuando uno ya se detiene en el marco de la intimidad de una conversación
0:17:47 y unas horas compartidas es porque algún interés de algún orden hay.
0:17:54 Que no es por ahí el mismo que uno tiene,
0:17:56 y por ahí hay un interés extra al que ya conocemos que tiene que aclarar
0:18:00 qué clase de interés tiene.
0:18:02 Porque no es para que el más activas.
0:18:04 ¿Por qué no le presentan una mina?
0:18:06 Porque sí, porque es el locutor acá de la radio
0:18:08 y se le presenta a Furanita, el locutor y dice, mirá, te quiero aclarar algo.
0:18:11 Me decí que me entras la mina.
0:18:13 Te quiero aclarar algo.
0:18:17 No me gustan tan robustas.
0:18:24 No me gustan robustas.
0:18:25 No, no, no, no, pero yo no la voy a aclarar.
0:18:27 Mira, con qué tema vamos a mueblar esta charla sobre príncipes excéntricos.
0:18:35 En homenaje a Odette y a Carlos VI el Gordo,
0:18:38 ¿a qué jugarían?
0:18:40 Ehin, eso es lo que me gustaría saber.
0:18:44 El otro día nos preguntamos a qué jugarían en la Dama de Pique,
0:18:47 cuando el soldado este apuesta primero al VII,
0:18:54 apuesta después al rey,
0:18:57 y después al as y sale la Dama de Pique.
0:19:02 ¿Cómo que apuesta las? Me huele que al Montecriollo,
0:19:04 pero no, con al Montecriollo,
0:19:06 con barajas francésas en Rusia.
0:19:10 No se sabe qué jugaría.
0:19:13 Y escucharemos nosotros justamente el tango que se llama Montecriollo,
0:19:17 y a falta de discos sajeros,
0:19:19 no habrá más remedio que escuchar la versión que yo mismo he hecho,
0:19:23 con el querido Federico Mirragi y su trío de Cámbara.
0:19:43 Un sueño de engaño y amor.
0:19:48 La vida es un paso marcado,
0:19:51 barajas los raípes,
0:19:53 la mano de Dios.
0:19:56 Las trambas que emboscan a dichas
0:19:59 se dieron en fuego,
0:20:01 en cada iglesia.
0:20:05 Y así fue el robarto, me pichas,
0:20:08 la carta crecada de tu corazón.
0:20:13 Hagan fuego, Montecriollo,
0:20:17 que el suenfoqueto ternura al pité.
0:20:22 Hagan fuego, me mandé,
0:20:25 mi resto en cofe,
0:20:26 y después de los tres toques,
0:20:28 me han volvido a toper.
0:20:33 Perdido, frípenos convines,
0:20:36 parando en carpetas de su muerte y verdad.
0:20:41 Y luego, buscando el pité,
0:20:44 sin contraseguidad,
0:20:46 me dio tu maldad.
0:20:49 Las vadas me fue en transucido,
0:20:52 rencor de del bato,
0:20:54 me quieren vengar.
0:20:57 Hoy juego mi trampa tranquilo,
0:21:01 y entre horos y cojas,
0:21:03 te aprecia olvidar.
0:21:06 Hagan fuego, Montecriollo,
0:21:09 que el suenfoqueto ternura al pité.
0:21:14 Hagan fuego, me mandé,
0:21:17 mi resto en cofe,
0:21:18 y después de los tres toques,
0:21:20 me han volvido a toper.
0:21:30 hemos escuchado Alejandro D'Oline interpretando
0:21:32 Montecriollo.

Comentarios (0)

No hay comentarios. ¡Podés ser el primero en comentar!


Tenés que Iniciar sesión para comentar.
Podés darle estilo y formato al texto utilizando Markdown