Encontrá todos los archivos de audio en MP3 del programa de radio La Venganza Será Terrible de Alejandro Dolina

31 de Octubre de 2007

Sigmound Freud

Transcripción automática

0:00:00 Bueno, con su permiso, Roland vamos a hablar hoy de Sigmund Freud.
0:00:04 De luego pasaremos por alto sus teorías, el aspecto científico y también...
0:00:12 Lo único que sé.
0:00:13 Su prosa que es extraordinaria, ¿no?
0:00:16 Una de las mejores del siglo probablemente.
0:00:19 Pero vamos a contar hoy excentricidad de Sigmund Freud, manías de Sigmund Freud.
0:00:26 Empezamos, la primera.
0:00:28 Sigmund Freud nunca consiguió eludir la molestia profunda que le producen algunas cosas de la vida cotidiana.
0:00:35 Bueno, hasta ahí no parece nada raro.
0:00:38 Pero, acá dice que desde el chico desarrolló una firme antipatía por la coliflora.
0:00:46 Blenamente justificada.
0:00:48 Sí, es que luego la antipatía por la coliflora, que es un vegetal que tiene un olor como para expulsar a cualquier paría.
0:00:57 Tan fuerte era ese agua-resimiento que hasta llegó a prohibir a su esposa e hijos que pronunciaran esa palabra en su presencia.
0:01:07 La palabra coliflor.
0:01:10 Tampoco podía soportar ver un pollo asado.
0:01:15 Ni comerlo.
0:01:17 Bueno, si no lo podía ver resultaba... resultaría muy raro que pudiera comérselo, a menos que lo ingiriera a oscura.
0:01:25 En un cuarto oscuro.
0:01:26 O con los ojos vendados.
0:01:28 El caso es que no podía haber un pollo asado.
0:01:32 Consideraba, en otro orden de cosas, que el objeto más diabólico jamás inventado por el hombre era el paraguas.
0:01:41 Su hijo Martín cuenta que no dudaba en empezar a los bastonazos si alguien lo rozaba con su paraguas en un día lluvioso.
0:01:51 También odiaba las bicicletas y decía que debía prohibirse su uso en especial en los sitios de veraneo.
0:02:00 Porque aseguraba que la velocidad que desarrollaba ese invento era un peligro para la integridad de los paseantes.
0:02:08 Así que imagínense usted, un señor en bicicleta con paraguas con un coliflor en una mano y un pollo en la otra.
0:02:16 La imagen del demonio.
0:02:19 También odiaba el teléfono.
0:02:22 Y muy pocas veces lo usó, a pesar de que su casa en Viena, tal vez porque era médico, fue una de las primeras en tener línea telefónica.
0:02:32 Fue la primera en realidad.
0:02:35 Sí, durante mucho tiempo la única casa que tenía teléfono en Viena era la de Sigmund Freud.
0:02:41 Un teléfono totalmente inútil hasta que finalmente instalaron otro.
0:02:47 No había quien nos llamaba.
0:02:49 Ya pudo hablar con nadie porque tener teléfono, ser el único en una ciudad que uno tiene, que tiene teléfono, es perfectamente inútil.
0:02:57 Y bien sabemos que lo que dio verdadera jerarquía al invento de Alexander Graham Bell fue el segundo.
0:03:05 El segundo.
0:03:06 No el primero.
0:03:07 Cuando presentó el primero.
0:03:09 No lo tenían.
0:03:11 ¿Lo miraban como un loco?
0:03:13 Lo miraban como un loco y no comprendían hasta que trajo el segundo.
0:03:18 Entonces todos se miraron y hicieron así con la cabeza.
0:03:22 Es mal, el primero no es un gran invento.
0:03:24 El segundo sí.
0:03:26 Bueno, volvemos a Freud.
0:03:31 Nunca atendió el teléfono sin embargo.
0:03:34 Cuando alguien llamaba, no se hacía estender por ahí.
0:03:36 A un poco marco jamás un número por su cuenta.
0:03:38 Marco es un decir porque en algún tiempo se pedía el número que no quería al operador.
0:03:43 Nunca lo hizo.
0:03:45 Un detalle que usted debe entristecer, lo rolohón y a mí también.
0:03:48 A Freud no le gustaba la música.
0:03:51 Le resultaba absolutamente indiferente.
0:03:54 Prohibió que en su casa hubiera piano y se negaba a entrar en un sitio donde tocar a una orquesta.
0:04:01 Bueno, eso está bien.
0:04:03 Usted, por ejemplo, va a un lugar con una mina y quiere conversar y aparece el noctipo tocar.
0:04:09 Y usted, primero no oye lo que le dice la mina, después tiene que ponerse a aplaudir cada tres minutos.
0:04:15 Cada vez que termina una canción, lo cual viene a dificultar mucho la seducción de la correspondiente dama.
0:04:27 Pero este hombre no tenía el más mínimo ido musical.
0:04:31 Los balces bieneses le parecían ensordecedores.
0:04:35 En cambio le gustaba la escultura mucho.
0:04:38 Ahí los cuadros.
0:04:40 Pero la música no.
0:04:42 En la viena de comienzo de siglo dice el biógrafo que debe ser Ernest John.
0:04:48 El biógrafo de Freud.
0:04:51 Freud no escuchaba nada.
0:04:54 No tenía ganas de oír nada.
0:04:56 No escuchaba ninguna clase de música.
0:05:00 Los despliges amorosos de Freud, que usted conoce era, fueron muy mojigatos, muy conservadores, muy impodorosos.
0:05:13 Era un hombre muy metódico, el conservador.
0:05:19 A ver si usted recuerda la agenda de Freud.
0:05:23 Él atendía pacientes de 8 a 13.
0:05:26 Y de 13 a 14 almorzaba, si se servía almorzo a todo lo que da, porque después se paseaba un rato y tenía consulta.
0:05:37 No sé qué sería la consulta, se entrevistaría con otros médicos.
0:05:42 Seguramente consulta en tanto que venían a verlo al consultorio.
0:05:46 Claro, no consulta con otros médicos.
0:05:49 No interconsulta, sino consulta con los pacientes.
0:05:51 A la noche escribía hasta tarde.
0:05:56 Así que era un tipo muy metódico y siempre cumplía ese mismo horario.
0:06:00 Los paseos los hacían por los mismos lugares.
0:06:03 Los discípulos, o sea, las personas que querían verlo tenían que esperarlo durante el recorrido,
0:06:08 en un lugar que también ya estaba establecido, que es donde él daba bolilla.
0:06:12 En tal esquina doy bolilla.
0:06:15 Después pasaba de esa esquina, no.
0:06:17 Entonces le esperaban ahí y le preguntaban, mira qué sería.
0:06:21 Era también conservador en sus opiniones, incluso en sus relaciones con el judaísmo.
0:06:26 Él era un judío muy conservador, a pesar de que no era creyente, de luego.
0:06:32 Sin embargo, sus procedimientos eran los de un creyente.
0:06:36 En amores era muy, como hemos dicho, pudoroso.
0:06:46 Cuando tenía 16 años conoció a una muchacha que se llamaba Gisela Flús.
0:06:53 Era la hija y unos amigos de los padres.
0:06:57 Y no le pudo dirigir la palabra.
0:07:00 Estuvo tres años enamorado de la chica sin decirlo.
0:07:04 Hasta que volvió a verla y se desengañó por completo.
0:07:08 Tres años sin verla, sin decirlo.
0:07:10 Y no le gustó cómo pasa cuando uno está tres años sin ver una mujer y la ver de nuevo.
0:07:16 John, el biógrafo, dice que desde esos tiempos, hasta que conoció a la que iba a ser su esposa,
0:07:22 no tuvo ningún sentimiento amoroso.
0:07:25 Las mujeres no le importaban demasiado.
0:07:27 En una carta al doctor Putman en 1915,
0:07:31 habló del problema de la libertad que debía conceder
0:07:37 hacia los jóvenes en el terreno de los sexuales.
0:07:40 Y agregó, esto que digo no tiene que ver con lo que hago,
0:07:47 porque yo mismo no gocede ninguna libertad al respecto.
0:07:52 Estuvo cuatro años de novio con Marta, lo que se casó.
0:07:56 La conoció en 1882 en un almuerzo.
0:07:59 Parece que era muy delegada, Marta, pálida y demasiado educada.
0:08:05 Demasiado educada para el gusto del biógrafo, el gusto de Ernest John.
0:08:10 Algún cronista por ahí dice que era insignificante.
0:08:15 Por lo que respeta el propio Freud, hay que decir que no la alagaba demasiado.
0:08:20 En las cartas la describe de un modo terrible.
0:08:24 Sistemos, aquí tenemos las cartas de Freud.
0:08:28 A Fritz.
0:08:30 Vamos a abrirla.
0:08:33 Acá dice,
0:08:35 Sé muy bien que no eres bella en el sentido que lo entienden los escultores y los pintadores.
0:08:42 Si te empeñas en que le de a las palabras su estricto sentido,
0:08:47 me veré obligado a confesar que no eres una belleza.
0:08:52 ¡Wa!
0:08:54 Qué romántico.
0:08:57 En la carta siguiente le escribió.
0:09:02 No olvides que la belleza es pasajera y que hemos de pasar una larga vida juntos.
0:09:09 Una vez que han desaparecido lo bonito y lo fresco de la juventud,
0:09:13 la única belleza que permanece es la de la bondad y la comprensión,
0:09:19 que estranfigura los rasgos.
0:09:23 Es la sérrea.
0:09:25 Creía, como aprendimos también a creer en este programa,
0:09:30 que el espíritu modifica los rasgos de la persona.
0:09:36 Pero le tenía poca fe a la mujer, ¿eh?
0:09:40 Pero bueno, a él le gustaba, le gustaba así, porque su seducción fue insistente.
0:09:46 Parece que no pasó un solo día sin que le enviara una rosa roja
0:09:51 acompañada de una tarjeta en la cual escribía un lema.
0:09:56 En español, a veces en latín o en inglés o en alemán.
0:10:00 No sé qué lema, le escribiría, que yo...
0:10:02 Menzana, incorporezano.
0:10:05 Los que no saben guardar son pobres a la baja.
0:10:09 Resnonverba.
0:10:15 La petición de mano de Freud a Marta fue fijada para el 17 de junio de no sé qué año.
0:10:22 Freud era muy supersticioso, como hemos dicho o como no hemos dicho,
0:10:26 y eligió el número 17 porque interpretó que ese día era facto.
0:10:30 Vio que la interpretación de los sueños de Freud es como yo le dije,
0:10:35 al número que hay que jugarle y todo eso.
0:10:37 Como la es común.
0:10:39 Respecto a fechas, digamos otra cosa,
0:10:41 tras efectuar una serie de cálculos,
0:10:45 Freud quedó convencido de que se iba a morir a los 62 años.
0:10:50 Cuando esa fecha pasó, después de terrores y angustias,
0:10:54 le manifestó a su paciente y colega, el doctor Ferenki, lo siguiente.
0:10:59 Y eso prueba la poca confianza, dijo Freud, así que pongamos voz de Freud.
0:11:04 Eso prueba la poca confianza que hay que conceder a todo lo sobrenatural.
0:11:12 Parece que era muy celoso, Freud.
0:11:15 Los primeros celos que tuvo Freud con Marta, su mujer,
0:11:19 fueron en relación con el primo de ella, Max Meyer.
0:11:23 El tipo había sido el preferido de Marta en la adolescencia, era músico, Max.
0:11:29 Sigmund le prohibió a Marta que llamara a su primo por su nombre de Pilla.
0:11:34 Así que debía llamarlo Señor Meyer.
0:11:38 Y Meyer fue suplantado en los celos por otro sujeto llamado Fritz.
0:11:42 Era un hombre, una artista muy apreciado por las mujeres. Fritz vale.
0:11:46 Y Freud consideró que era un peligro latente para su estado marital.
0:11:51 Entonces prohibió que Marta lo hubiera.
0:11:56 Escribió luego al respecto lo siguiente. Aquí lo tenemos.
0:12:04 Bienso que reino una hostilidad general entre los artistas y los investigadores
0:12:09 sumergidos en los detalles de un trabajo científico.
0:12:12 Como sabemos, el arte les da los primeros a los artistas.
0:12:17 Una clave que les permite ingresar con facilidad en los corazones femeninos.
0:12:21 Entre nosotros, los científicos permanecemos detenidos ante esa extraña cerradura.
0:12:29 Y estamos obligados a torturarnos la mente para descubrir la llave que le sea adecuada hacia Freud
0:12:35 en un discurso que sería bueno analizar.
0:12:40 El hombre que busca la llave.
0:12:42 Sí, señor. El discurso muy justo.
0:12:45 Freud, ¿no? Era muy puritano.
0:12:47 En una ocasión le prohibió a Marta que patinase.
0:12:50 Porque en esa circunstancia debía darle el brazo a otro hombre.
0:12:55 Está bien. ¿Qué tiene que andar patinando?
0:13:00 Freud llegó a decir que hubiese sacrificado su mano derecha
0:13:05 para conseguir sacarse de la cabeza la idea de que Max y Fritz le habían gustado a Marta.
0:13:13 Su sufrimiento era tan agudo que quería morir.
0:13:17 Deseo de muerte.
0:13:20 Todo eso lo describió más tarde, ¿no? Cómo se los excesivos y deseo de muerte.
0:13:27 Un último asunto que pocas veces he citado como referente
0:13:33 en los inicios del descubrimiento de Freud.
0:13:36 Entre los autores que lo ayudaron al descubrimiento del psicoanálisis
0:13:39 hay que citar a Ludwig Born, un hombre que vivió entre 1786 y 1837.
0:13:45 Freud regaló las obras completas de Born cuando tenía 14 años.
0:13:50 Y cuando, años más tarde, Freud incitaba a sus pacientes
0:13:55 a que hablaran con entera libertad usando asociaciones de ideas,
0:14:01 obedecía, según se dijo, a lo siguiente.
0:14:04 Freud había quedado impresionado por el texto de Born,
0:14:07 titulado Cómo llegar a ser un escritor original en solo tres días.
0:14:13 Born aseguraba o aconsejaba a los aprendices de escritores
0:14:18 que se encerraran durante tres días para dedicarse a notar,
0:14:22 sin falsedad ni hipocresía, todo aquello que se les pasara por la cabeza.
0:14:27 Decía el tipo, escriba todo lo que piense de sí mismo,
0:14:30 de sus mujeres, de la guerra turca, de guete, del juicio final, de sus superiores.
0:14:36 Y al cabo de tres días quedará usted estupefacto
0:14:39 viendo cuántos nuevos pensamientos que jamás habían sido expresados,
0:14:42 han surgido de usted.
0:14:44 Varias décadas más tarde, después de haber vuelto a leer eso,
0:14:49 cuando Freud visitó en el cementerio de Père-la-Chest, en París,
0:14:53 la tumba de Ludwig Born, fue la única ante la cual decidió inclinarse.
0:15:00 ¡Es Born! Ciertamente. No Born.
0:15:04 Bueno, qué lindo recuerdo.
0:15:09 Me gustaba mucho la escultura. Cuando estuve en Florencia,
0:15:12 pasó tres semanas mirando el móvil 6 de Miguel Ángel
0:15:16 y tomando medidas y apuntes, y viendo cuáles habían sido los procedimientos del artista
0:15:21 y cuáles eran las proporciones que usaba.
0:15:25 Entonces habrá que también...
0:15:28 tenía un trato raro, ¿no? Con la mujer y con los hijos.
0:15:33 Parece que no la respetaba mucho, ¿no?
0:15:39 Ella lo atendía mucho, lo atendía muy bien.
0:15:43 Hasta le ponía el dentífrico en el cepillo de dientes,
0:15:46 y él dejaba que hiciera estas cosas.
0:15:49 Pero él escribió algo parecido a esto,
0:15:52 escribió que ella nunca había entendido lo que la hacía.
0:15:55 Y él jamás la consultaba ni le hablaba esas cosas, ¿no?
0:16:01 Sí, ella lo cuidaba en cuestiones tomésticas.
0:16:05 Con los hijos parece que tenía una relación muy jerarquica, ¿no?
0:16:16 O sea que no hacía mucho caso de su propia recomendación.
0:16:20 Bueno, ¿a quién quiere dedicar esto?
0:16:23 ¿Quiere dedicar esa refroja hoy?
0:16:27 Es cierto que no hacía caso de sus recomendaciones.
0:16:30 Alejandro, una vez, no sé si no era el mismo Jones,
0:16:33 pero alguien que había recibido muy bien a Melanie Klein,
0:16:37 este en Estados Unidos, se enojo mucho con esta persona
0:16:41 porque Melanie Klein se peleaba en sus teorías con Ana Freud,
0:16:44 con la hija de Freud, que no era muy Freudiana, que digamos Ana,
0:16:47 o sea, lo había entendido bastante mal.
0:16:49 Entonces él le encrepaba a este hombre
0:16:51 cómo usted te recibe también a esta mujer que se ha peleado con mi hija,
0:16:54 que decía en un tono muy edípico para el inventor del cómplego de dipo, ¿no?
0:16:59 Voy a regalar esto, a dedicar, perdón, a Wimpy,
0:17:05 porque lo que usted dijo que Freud decía de la belleza
0:17:08 de la temporalidad de la belleza,
0:17:10 me hizo acordar algo que decía Wimpy,
0:17:13 que cita una madre que habla con un hijo que tenía una mujer muy bella,
0:17:18 una novia muy bella y la madre no le gustaba.
0:17:20 Entonces la madre le dijo, bueno,
0:17:22 esto piensa que la belleza no dura toda la vida
0:17:25 y Wimpy le dijo, sí, pero la feldan os acaba nunca.
0:17:28 Entonces me hizo acordar a esto.
0:17:31 Freud pensaba que dentro de las cosas que le gustaban
0:17:34 estaban las alfombras orientales,
0:17:36 tenía sobre su divan y en todos sus consultorios lleno de alfombras,
0:17:39 y tenía la costumbre de atender con su perro,
0:17:41 con un novejero alemán, a sus pacientes,
0:17:43 así que era otra costumbre excéntrica que tenía.
0:17:46 Y le voy a dedicar esto también al amigo Mahler,
0:17:48 que fue por un día paciente de Freud,
0:17:51 que fue un otro querido, el músico Mahler.
0:17:53 Bueno, hemos dejado algunas otras anécdotas,
0:17:58 como cuando algunas que le dan tecen.
0:18:03 Entonces, ya ve que conoce bien el episodio
0:18:06 cuando ya moribundo le recetaron morfina
0:18:10 y él no quiso que se la administraran,
0:18:14 porque dijo que prefería sentir dolor antes de no pensar.
0:18:20 Recordemos que el último libro que le yo ahí
0:18:26 justo un día lo terminó el día anterior a morir
0:18:28 fue La piel de zapa, y decía que esto de ver
0:18:31 cómo se achicaba el deseo tenía mucho que ver
0:18:33 con lo que le pasaba con la muerte.
0:18:35 Entonces, que le pareció un libro muy apropiado
0:18:37 para ser el último.
0:18:38 Y una cosa que le pasó a Alejandro cuando nos nació
0:18:40 y lo deja anir, de bien, a que lo hace anir,
0:18:43 porque Freud ya era una persona bastante popular en el mundo,
0:18:47 pero con la condición de que él escribiera
0:18:49 que había sido bien tratado por los nazis.
0:18:52 Ah, lo trataron bien.
0:18:54 Y el hijo, cuéntenlo que dijo.
0:18:55 Claro, y Freud escribe que no solo lo trataron muy bien,
0:18:58 mejor dicho, que lo trataron también,
0:19:00 que le recomendaba a todas las personas del mundo
0:19:02 pasar un tiempo a los de los nazis,
0:19:03 y dijo en forma irónica, ¿no?
0:19:05 Bueno, vamos a escuchar ya que este hombre
0:19:08 usaba los sueños como cantiras,
0:19:11 ya que fue el sucesor de José.
0:19:14 El judío, digamos.
0:19:16 Vamos a escuchar el tango que se llama Sueño Querido,
0:19:21 justamente compuesto y homenaje a Sigmund Freud.
0:19:26 ¿Estás seguro usted?
0:19:28 No, no estoy seguro, pero debería haber sido
0:19:32 el autor se olvidó de la dedicatoria,
0:19:35 porque para mí era para Freud.
0:19:37 Escucharemos la clásica versión de Don Carlos Gardel.
0:19:40 Cuando digo la clásica, siempre dudo.
0:19:43 No voy a decir cuál.
0:19:45 Muy buenas las dos. A mí me gusta una, seguramente será la otra.
0:19:49 En realidad.
0:20:15 Mi porvenir interroge, y aunque pedico el sabio que afuro,
0:20:22 pero se me confe, soño a Valzón del mi primeros años,
0:20:27 sin ver los escencaños, pero de ferner.
0:20:31 Sueño querido de mi tierna y bella juventud,
0:20:35 fui despantado por la negra ingratitud,
0:20:39 solo me quedo de tu mágico estrelador,
0:20:42 el gel morroto de ti te soñador,
0:20:46 por eso cuando llega mi alma lo cubre doblar,
0:20:50 de las campanas me dan ganas de rezar.
0:20:53 Sueño querido ha pasado tu carroja,
0:20:59 para siempre la que ha sido, y no morador.
0:21:12 Y se servo bueno y solo fui,
0:21:17 romántico que con de para el mundo,
0:21:20 que ser reo de mí,
0:21:22 en la amistad y en el amor fui traicionado,
0:21:26 y en la mitad del pecho me quedo el amor y el dolor.
0:21:30 Todo ilusión tan solo fuerte,
0:21:32 se fumo con la primer estrella,
0:21:35 el amanecer,
0:21:37 casi me pierdo en esa noción dura,
0:21:41 y me acuerdo en la saldura pero de parte.
0:21:45 Sueño querido de mi tierna y bella juventud,
0:21:49 fui despantado por la negra ingratitud,
0:21:53 solo me quedo de tu mágico estrelador,
0:21:56 el gel morroto de ti te soñador,
0:22:00 por eso cuando llega mi alma lo cubre doblar,
0:22:04 de las campanas me dan ganas de rezar.
0:22:07 Sueño querido,
0:22:10 ha posado tus carrosas,
0:22:13 para siempre la que ha sido,
0:22:16 y no morador.

Comentarios (0)

No hay comentarios. ¡Podés ser el primero en comentar!


Tenés que Iniciar sesión para comentar.
Podés darle estilo y formato al texto utilizando Markdown