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6 de Mayo de 2010

Una impostura: El impostor inverosímil Tom Castro, de Jorge Luis Borges, cuento incluido en "Historia universal de la infamia". La verdadera historia de Thomas Castro, quien aseguraba ser Roger Tichborne y parte de una familia aristocrática inglesa.

Transcripción automática

0:00:00 Bien, hablaremos entonces de lo prometido, es decir, contaremos una impostura.
0:00:06 En uno de los cuentos de historia universal de la infamia, Jorge Luis Borges
0:00:14 escribe acerca de un impostor, el cuento se llama el impostor inverosímil Tom Castro.
0:00:22 Para construir el cuento, Borges trabajó con un artículo que apareció en la enciclopedia británica en 1911.
0:00:30 Muchos de los cuentos, especialmente de los ensayos de Borges, provienen de la enciclopedia británica.
0:00:37 Cito, por ejemplo, el idioma analítico de Wilkinson, que se ha construido a partir de un artículo
0:00:46 que apareció también en la enciclopedia británica, así que Wilkinson es muy conocido.
0:00:51 Ahora lo conocemos todo porque hemos leído el ensayo de Borges.
0:00:57 En este caso, este artículo que apareció en la enciclopedia, se contaba la historia de un impostor.
0:01:07 Se llamaba el artículo El Demandante Tisburn.
0:01:14 Vale la pena contar la historia. Borges después remodeló ese artículo naturalmente con más elegancia y más ficción.
0:01:23 Es mejor contarlo como lo contó Borges, no exactamente igual, sino siguen el andar de Borges.
0:01:32 Roger Tisburn era un muchacho que nació en 1829 en Francia, aunque pertenecía a una familia muy encumbrada de la nobleza británica.
0:01:44 La familia era británica pero nació en Francia.
0:01:47 Los Tisburn habían estado muy cerca del rey Jacobo en el siglo XVII.
0:01:52 Sus descendientes heredaron una gran fortuna y su posición era la de una de las principales familias católicas en la terra.
0:02:01 Roger era el hijo mayor de Jane Frances Tisburn y de Henry, se llamaba, pero en inglés es Henry Seymour.
0:02:12 Esta dama odiaba en la terra, en inglesa pero odiaba en la terra, era católica.
0:02:17 E hizo nacer a su hijo en París como hemos dicho.
0:02:21 Rápidamente, sin embargo, debió regresar con él a Inglaterra.
0:02:24 Pero así persistió el odio materno por su país.
0:02:28 Y Roger no recibió ninguna educación inglesa.
0:02:32 La madre lo educó y le habló siempre en francés.
0:02:36 En 1849, Roger se trasladó a Dublin y se incorporó al sector regimiento de guardias dragones antes.
0:02:44 Su asento francés, desde luego, lo convirtió en burla de todo el regimiento.
0:02:52 Entonces, sintiéndose defraudado por el servicio militar, desertó y emprendió un viaje a Sudamérica.
0:03:01 Llegó a Valparaíso, después cruzó los Andes.
0:03:05 En 1854 llegó a Río de Janeiro y en abril de ese año partió de Río y desapareció en el mar
0:03:13 porque su embarcación naufragó con todos los tripulantes.
0:03:18 Sin embargo, había una persona que no estaba convencida de la muerte de Roger.
0:03:24 Y esa persona era su madre, naturalmente.
0:03:27 Ella vivía en París. Desesperada comenzó a recibir en su residencia
0:03:32 a cualquier marinero agabundo que se presentara para dar alguna clase de noticia sobre naufragio, sobrevivientes, etc.
0:03:43 Y hizo publicar una gran cantidad de avisos buscando información sobre el viajero perdido.
0:03:50 Estoy buscando, pulano etal, gratificaré al que me da información, todas esas cosas.
0:03:56 En noviembre de 1865 recibió el informe de una agencia de Sydney en Australia
0:04:04 y allí se le comunicaba a la señora que había aparecido un neato
0:04:08 que correspondía a la descripción de su hijo.
0:04:13 Este señor se desempeñaba como carnicero.
0:04:18 Ahora, en realidad, este tipo no tenía ninguna clase de parecido con el heredero perdido
0:04:24 y no era. Era un tipo cualquiera.
0:04:28 Roger, el hijo naufragado, era delgado, de rasgos fuertes, cabello negro
0:04:37 y lazio, y el tipo del cual se daba noticia desde Sydney era gordo, tenía el pelo castaño y ondulado.
0:04:48 Borges habla de unos rasgos que no estaban marcados en absoluto
0:04:54 y de una amable sonrisa de imbécil.
0:04:58 Así lo decimos.
0:05:00 Este supuesto, Roger Tishborn, inició conversaciones con la familia.
0:05:05 Su primera carta, la carta enviada desde Sydney a la señora Tishborn,
0:05:13 era propia de un iletrado y, además, hacía mención a circunstancias y hechos
0:05:20 de los que la vieja no tenía ni el más mínimo conocimiento.
0:05:24 Pero tan grande era la obsesión de la señora Tishborn, que se creyó todo
0:05:30 y, finalmente, le ofreció dinero para que viajara a Europa, a este tipo.
0:05:36 El impostor, en realidad, era un gilastro que había sido manipulado por gente de su entorno, unos amiguetes que tenía por allí.
0:05:48 Entonces, él mismo, el carnicero, no estaba muy seguro de partir así en la terra.
0:05:53 Pero ciertos tipos que estaban cerca de él estaban fascinados por aquella historia
0:05:58 y, entonces, agarró viaje.
0:06:01 Especialmente, influía sobre él un sirviente negro de un antiguo varón inglés llamado Buggle,
0:06:08 que lo ayudó e, incluso después, lo acompañó en su viaje.
0:06:12 Los dos partieron de Sydney y Buggle, dada su experiencia en el trato con Aristócritas,
0:06:19 lo fue entrenando en el viaje en los rudimentos del papel que le tocaba jugar.
0:06:25 Bueno, ni bien llegó a Londres el demandante, el carnicero, realizó una fuga visita a la Casa Tishborn.
0:06:33 Allí se hizo de dos importantes aliados, el antiguo abogado familiar, un señor Hopkins,
0:06:41 y un anticuario de Winchester llamado Baggins, que conocía íntimamente la historia de la familia.
0:06:49 El demandante necesitaba de ellos para sostener la impostura.
0:06:55 Desde Londres el supuesto heredero viajó a París y allí visitó a la señora Tishborn, que lo reconoció inmediatamente.
0:07:04 La eficacia de la diferencia, dice Borges, en un pequeño subtítulo,
0:07:09 y dice que el criterio para esta impostura fue el siguiente.
0:07:13 Por ejemplo, si uno quisiera hacerse pasar por el kaiser de Alemania,
0:07:20 inmediatamente recurriría a unos bigotes en forma de manubrios, a un brazo muerto y a una actitud marcial.
0:07:27 Sin embargo, Buggle pensaba que era mejor para representar, por ejemplo, al kaiser, le ha citado,
0:07:34 un tipo de ampinio con un brazo bueno y totalmente libre de cualquier marcialidad.
0:07:39 Y esto fue lo que hicieron los impostores.
0:07:43 Y la vieja se conformó.
0:07:45 Vio que el chico ignoraba completamente el francés, que ya le había lengua en la que había crecido.
0:07:52 Le entregó al supuesto heredero diarios y cartas que el hijo verdadero le había escrito durante su estadía en Sudamérica,
0:08:01 y el hombre de Cine utilizó estos documentos para estudiar todavía mejor su papel.
0:08:06 Los miembros de la familia Tishbom declararon por unanimidad que el tipo era un impostor,
0:08:13 y poco después obtuvieron pistas que los llevaron a averiguar el verdadero nombre de este carnicero.
0:08:22 Llamaba Edward Orton y era hijo de un carnicero, un carnicero el mismo.
0:08:27 El impostor creyó que podría iludir esas acusaciones mientras tuviera el beneplácito de la señora Tishbom.
0:08:37 Pero ella... estábamos todos bien porque estaba contento, este señor Orton, que se ha pasado.
0:08:46 Estaba contento el abogado, estaba contento el cómplice, Buggle, todos iban a ser muy propios.
0:08:54 Y estaba contenta la señora.
0:08:58 El señor Tishbom, estamos todos contentos como en una obra de Alejandro Casola.
0:09:03 En los árboles de pies, en los árboles de piedras.
0:09:06 Bueno, hasta ahí era todo fenómeno.
0:09:08 Pero se murió la vieja, tuvo la mala idea a la señora Tishbom de morirse,
0:09:15 y Orton no tuvo más remedio que someterse a un juicio que le iniciaron los parientes.
0:09:19 Imagina eso.
0:09:21 Sin embargo, algunos declararon a favor de Orton, creyéndolo verdaderamente a Tishbom.
0:09:28 Y otros declararon a su favor, que se llamaba porque fueron sobornados.
0:09:33 Y también había muchísimos acreedores que estaban interesados en que el tipo juega quien decía ser para cobrar.
0:09:40 Y claro, sí.
0:09:42 Y Buggle, el morocho, el cerebro, hizo una maniobra que consistió en enviar una carta a un diario
0:09:51 hablando mal de su compinche, y firmándola como si lo vieron escrito a los jesuitas.
0:09:59 Y entonces inmediatamente todos reaccionaron pensando que el tipo era víctima de una conspiración de los jesuitas.
0:10:06 En aquellos años bastaba ser acusado por los jesuitas para que se presumieran la inocencia de uno.
0:10:14 Una segunda impostura, ¿no?
0:10:15 Sí, claro, una segunda impostura.
0:10:17 Pero bueno, al final fue a juicio y le dieron 14 años de cara.
0:10:22 Hubo algunos disturbios en los hombres a raíz de este juicio, gente que reclamaba la libertad de Orton,
0:10:30 pero la agitación se calmó y cuando el tipo salió de la cárcel en 1884, el público ya no tenía interés en él.
0:10:41 Le descontaron cuatro años porque en la cárcel se portó muy bien, se hizo querer en la cárcel.
0:10:50 Era su oficio, dice Buggle, lo que se había a hacer, y lo soltaron.
0:10:56 Pero la gente ya no tenía mucho interés en él.
0:10:57 Empezó a dar conferencias.
0:11:00 En general, a veces en algunas conferencias declaraba su inocencia y en otras se confesaba culpable según el humor del público.
0:11:11 Él iba viendo si el público tenía ganas de ver lo culpable o inocente y operaba en consecuencia.
0:11:17 Si lo querían inocente, yo decía, no, nunca hice eso, soy el verdadero que se lo...
0:11:21 El público quería una confesión en confesar.
0:11:27 ¿Portó profesionales?
0:11:29 Sí, claro que sí.
0:11:31 Y esta es la historia de este señor Orton que se hizo pasar por Roger Dishborn.
0:11:39 que está contado por Borges en el libro Historia Universal de la Infadamia,
0:11:44 en el cuento que se llama el imbero-símil impostor Tom Castro.
0:11:48 Tom Castro era el nombre que Roger, el verdadero, había adoptado en Sudamérica, en Valparaiso, en Rio de Janeiro.
0:12:02 Yo le dedicaría esta charla a ese, al verdadero Roger, y también a Alejandro Casola.
0:12:10 Los árboles mueren de strategic, también, es la historia de un impostor, a quien por mérito o por obsesión aceptan.
0:12:20 Sí, la madre, es la madre, la vieja.
0:12:24 La vieja, la miembre parece, o la madre, una vieja igual.
0:12:29 ¿Qué se hace la que se lo creto?
0:12:32 Pero finalmente lo sabía desde el inicio.
0:12:35 No sabía desde el principio.
0:12:36 Sí, desde el principio.
0:12:38 Está muy bien. Está muy extraordinario.
0:12:41 ¿Qué importa si es el verdadero o el falso?
0:12:47 ¿Qué importa si...
0:12:51 si la persona que nos ama, en realidad no nos ama tanto como dice,
0:12:57 si para hacernos lo creer, hace toda clase de actos...
0:13:03 Amoros, amoros.
0:13:04 ¿Y qué sé, dónde está una crivanía del universo,
0:13:09 donde diga, en verdad esa mujer que lo hizo feliz, auténtica, a su vida,
0:13:13 o buena parte de su vida, o un día, no lo creía, no lo quería, o no lo amaba.
0:13:20 Y mi respuesta, yo me importa, pero claro, a mí que me importa, si lo en verdad no me amaba.
0:13:27 Yo creo que me aman cuando dicen que me aman.
0:13:30 Y hacen todos los trámites indispensables para amar.
0:13:35 Y realizan todos los actos que corresponden al amor.
0:13:38 Y me producen una felicidad.
0:13:43 ¿Dónde voy a ir a buscar la verdad quinta esencial, de ese asunto?
0:13:48 Ningún lado. Yo doy por cierto que me amaba.
0:13:51 Y se terminó la investigación. ¿Para qué voy a andar a investigar?
0:13:54 Bueno, muy bien. A todos los impostores que se encuentran en la sala,
0:13:58 levanten la mano aquella persona que ejerce la impostura en este momento.
0:14:03 Sí, casi todos.
0:14:05 No son públicos, son otra gente que se hace pasar.
0:14:08 Gente que se hace pasar por público y vienen aquí para afanarse pomos de leche condensada.
0:14:17 ¿Y quién encontró? ¿Eso era un impostor?
0:14:19 Era otro. Había otro tipo.
0:14:22 ¿Qué se hacía pasar por el discotecario?
0:14:25 Yo lo reconocí enseguida porque éste era eficaz.
0:14:28 E inmediatamente me pasó el tango. Me da pena confesarlo.
0:14:33 Que tiene mucho que ver con las confesiones, con las conferencias confidenciales.
0:14:38 Que hacía una confidencia y una confesión no es lo mismo.
0:14:42 Con las confesiones que hacía el impostor en sus conferencias.
0:14:46 Lo escucharemos en la versión de Juanjo Dominguez.
0:14:51 O de alguien que dice ser Juanjo Dominguez, toca como Juanjo Dominguez.
0:14:56 Graba discos que suenan igual que los de Juanjo Dominguez.
0:14:59 ¿Y qué importa si no es?
0:15:01 Nosotros haremos como que escuchamos a Juanjo Dominguez.
0:15:05 Adelante, Juanjo Dominguez.
0:17:21 Era Juanjo Domingues en la venganza.

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