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4 de Junio de 2014

La proyección que el matrimonio puede tener en el cielo

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0:00:00 Atención, ¿por qué esta charla es acerca de la proyección que el matrimonio a la pareja amorosa pueden tener en el cielo?
0:00:11 Caray.
0:00:12 ¿Qué va a pasar en el cielo cuando uno se muera con su novia, con su mujer, con su mamá?
0:00:18 En la Edad Media, el matrimonio habitualmente entendido como medio para la legítima procreación,
0:00:26 se encontraba corralado por una red de relaciones, de sangre, de estructuras económicas y jerárquicas.
0:00:35 Es decir, el matrimonio no solamente unía a dos personas, sino también dos oportunas, dos sociedades, dos familias.
0:00:42 Dentro del matrimonio, el amor tenía una significación bastante limitada.
0:00:48 Ningún caso, o en ningún caso, debía perturbar el delicado equilibrio de las alianzas familiares.
0:00:57 Como bien sabemos, el amor cortés, allá por el siglo XI, XI, XIII, XIII, permitía una relación amorosa estable fuera de los lazos del matrimonio.
0:01:09 Pero en verdad, el amor cortés estaba libre de la dimensión sexual y existía, al margen de toda esperanza, de institucionalización.
0:01:19 ¿Claro? ¿Y de concreción?
0:01:20 Sí, en general.
0:01:21 El cielo, pensado por la religión ortodoxa, no podía abarcar el amor cortés.
0:01:29 El cielo estaba reservado para aquellos que habían contraído matrimonio y ni siquiera para la reproducción en el cielo o para relaciones con yugal.
0:01:40 El cielo imaginado por la ortodoxia permitía en todo caso el encuentro de las damas con la divinidad y el encuentro de los hombres con la divinidad.
0:01:52 Muchos caballeros soñaban sin embargo con un encuentro con sus amantes en el cielo.
0:01:58 En un libro del año 1180, compilado por Andreas Capelanus, se cuenta la historia de un hombre que, horrorizado por la descripción de aquel cielo teológico,
0:02:12 había soñado encontrarse con un paraíso en el que se hallaban dispuestos numerosos talamos adornados por cobertores plateados y adornos carmesí.
0:02:23 Y en estos catres lujosos se recostaban mujeres hermosas mientras los caballeros elegían sitio a su albedrillo.
0:02:31 Cada soldado del amor, decía el autor, elegía a su dama.
0:02:36 Bueno, esto tiene mucho de musulmán.
0:02:39 El paraíso islámico era parecido a eso.
0:02:44 Estaban las Uriyes, aquellas damas de perpetua virginidad que estaban destinadas a halagar, a venerar y a hacer felices a los bienaventurados.
0:02:53 Y cuya saliva tenía la preciosa capacidad de que con una sola gota podían dulzarse el mar todo.
0:02:59 Un amante, otro amante medieval llamado Ocasen, también enfrentó la oposición entre el amor a Dios y el amor a las damas.
0:03:10 Ocasen proclamaba, yo busco ganarme el paraíso, pero el cieno no parece ser una morada de ese árbol.
0:03:18 Si no me habían lugar aburrido, nuestros curas viejos que se pasan días enteros de rodillas ante los altares o en viejas criptas,
0:03:28 bueno, esa es la clase de gente que va al paraíso.
0:03:32 Prefiero, decía, el infierno de los caballeros delicados.
0:03:36 Con ellos iré yo para tener conmigo a Nicolette la más dulce de mis amigas.
0:03:42 Pero bueno, la religión enseñaba que en presencia de Dios la relación de amor cortés debía dejar de existir.
0:03:53 Bueno, mejor de los casos, el caballero podía transferir la admiración por su amada, que se yo a la Virgen bendita.
0:04:00 La adoración de la amada y de la debilidad al mismo tiempo no parecía.
0:04:05 Era compatible, claro.
0:04:06 Un trovador llamado Argo Daniel, no, es Arno.
0:04:11 Arno.
0:04:12 Arno.
0:04:13 Arno. Pudo escapar a ese dilema.
0:04:17 Arno, que vivió allá por el 1200, aseguraba que la veneración de una dama, según los protocolos del amor cortés,
0:04:27 podían llevar al cielo.
0:04:31 Mirá vos.
0:04:32 Arno disfrutaría en el cielo de la doble dicha, de su amada y de Dios.
0:04:37 Podemos perseguir, diga, un eco de esta doble solución de Arno,
0:04:43 más de un siglo después, en la vida nueva del Dante y en la vida del Dante de Boccaccio.
0:04:51 Al final de sus versos, el Dante expresó su esperanza de que su alma pudiera ir a ver la gloria de Beatriz,
0:04:58 que, bueno, contemplaba el rostro del todopoderoso.
0:05:02 Boccaccio, cuando hablaba de la muerte del Dante,
0:05:05 sugirió que el alma del poeta había sido recibida por su amiga y que Dante vivía feliz en presencia de Dios.
0:05:13 Pero los dos poetas se aseguraron de conceder el primer lugar a lo divino,
0:05:19 aunque más no sea para contactar a los retóricos y adosos.
0:05:24 Beatriz estaba en el cielo, recibió asamante, pero estaba atenta a Dios.
0:05:29 En sus versos, Dante se permitió imaginar que en el cielo Beatriz lo miraba,
0:05:36 en realidad le echó una mirada y una sonrisa, pero jugó a mente antes de volver la vista a la luz divina.
0:05:44 La sonrisa de una amada, antes de volver a la visión beatífica, era todo lo que un amante podía esperar.
0:05:55 El fraile cordal de Sacoña, prior de los dominicos durante 15 años,
0:06:01 no solo fue precursor de la fundación de los conventos de monjas, sino que estaba íntimamente ligado a las mujeres religiosas.
0:06:09 En las 37 cartas que de él se han conservado dirigidas a Diana de Andaló,
0:06:15 no intentó nunca esconder su amor por la monja, que vivió en un convento de Bologna.
0:06:21 Para el fraile, su amor a Dios y su pasión por Diana, solo podían culminar en la Jerusalén Celestía.
0:06:28 Y aquí llegamos al amigo Petrarcha, Francesco Petrarcha, que era admirador de Arnó,
0:06:35 y era incapaz de liberarse de la carga que suponía la tradición respecto del cielo.
0:06:45 Tras la muerte de Laura, Petrarcha se imaginó la poética invitación de su amiga a estar con ella en el otro mundo.
0:06:54 Defendió su idea, pero eso sí, con palabras puras e inmaculadas.
0:07:00 Enagustiadamente, de Petrarcha, la simple, convincente armonía en el cielo entre el humano y lo divino parecía imposible.
0:07:10 En un poema encontró coraje suficiente para repetir la sintia de Arnó, diciendo que su deseo era ver a Cristo y a Laura.
0:07:19 Pero no fue más que un deseo, no? Poblado por su condición humana, su culpa cristiana.
0:07:27 Y tuvieron que llegar los románticos mucho después para que el amor en el cielo dejara de estar prohibido.
0:07:35 Los escritores románticos declararon audazmente que después de la muerte los justos recuperarían a su amor en el cielo.
0:07:42 Los buenos enamorados debían ser arrastrados reciprocamente a disfrutar en el paraíso de la dicha eterna.
0:07:51 Ahí, junto con un Dios cauto y favorecedor de los amantes.
0:07:57 Nosotros hemos hecho una melancólica contribución a esta reflexión, este pensamiento,
0:08:06 al conjeturar la suerte de los que padecen mal de amor, digo de los enamorados en derrota.
0:08:13 El que sufre un desengaño amoroso y gana el cielo no encuentra así un consuelo.
0:08:21 El que sufre un desengaño amoroso y gana el cielo no encuentra con suelo así.
0:08:27 Porque la mujer que lo dejó por otro estará en el cielo con ese otro.
0:08:33 No podemos estar en el cielo una desdicha nada más que para complacer a un bienaventurado.
0:08:39 Esa es una enorme dificultad en el diseño de paraísos,
0:08:43 a saber que lo que uno necesita para ser infinitamente dichoso
0:08:47 es precisamente lo que a otro le produce la infinita desdicha.
0:08:51 Y hemos de ir más lejos y hemos emprolijado esta idea
0:08:58 con la convicción individual de paraísos fantasmales
0:09:03 donde uno se encuentra con quien quiere encontrarse
0:09:07 o con la apariencia de esos seres que en verdad están en otros paraísos
0:09:12 y uno se encuentra con ellos en los propios.
0:09:16 Y ahí se queda disfrutando de estos fantasmales.
0:09:20 Quiere decir que la única posibilidad de ser feliz uno es renunciando a la idea de veracidad.
0:09:27 Repito, la única posibilidad de ser uno feliz es renunciando a la idea de veracidad.
0:09:35 Y esto me parece más cercano a la razón, pues creo que también suceden en la tierra.
0:09:41 La única posibilidad de disfrutar enteramente un amor es no pidiendo garantía de veracidad.
0:09:48 ¿Cómo va a pedir uno garantía a cada cosa que lo desea?
0:09:51 La actitud es crivanil, es lo peor para un amante.
0:09:56 Un amante debe ser antenada, crédulo.
0:10:00 ¡Claro, está bien!
0:10:01 Ante todo, crédulo.
0:10:03 Y si lo que tiene ante sí es un engaño, está bien igual.
0:10:08 Si es que él está enamorado de ese engaño, lo peor que puede hacer es empezar con tareas detectivescas para desarmarlo.
0:10:17 ¿Qué es lo que hacen mucho?
0:10:19 Lo primero que hacen cuando se consigue una novia es tratar de desmentirla.
0:10:23 Ya la inversa, ¿no?
0:10:24 ¡Disfrute la hombre!
0:10:26 ¿Qué tiene que andar averiguando?
0:10:29 Uno come arroz porque la primera vez que se lo encontró,
0:10:34 la madre le dijo a uno que le gustaba el arroz.
0:10:39 Como dice, sí sé qué hace el cine.
0:10:42 A enseñar a desear.
0:10:44 La madre también le enseña a desear.
0:10:46 Bueno, deshacer.
0:10:48 Y uno construye cosas que en verdad ni siquiera le gustan a uno, ¿no?
0:10:53 Tal como hemos dicho siempre, probablemente uno no sea de ninguna manera.
0:10:58 Uno tiene preferencias... ahora me refiero a mí.
0:11:03 Pero preferencias tan elementales, simples y desilachadas que no tengo preferencias.
0:11:09 Pero a veces se hace necesario incluso comprar el libro de Orangel para decidir quién es uno.
0:11:18 Que es como la fecha de nacimiento.
0:11:20 Entonces uno, que no es nadie, descubre al menos unas líneas de conducta.
0:11:25 Pero en el caso de los amantes, no sirve.
0:11:29 Yo creo que no es nadie y a quien le da lo mismo la sierra que la playa.
0:11:34 Bueno, si para enamorar a una dama hay que elegir la playa, ¿qué me importa?
0:11:39 Si yo no soy nadie, soy quien quieras que sea.
0:11:42 Esa es la única cosa que soy.
0:11:44 Estar bien.
0:11:45 Un ser proteico destinado a complacerte.
0:11:49 Así que decirme qué es lo que te va a gustar y yo seré eso.
0:11:54 No tengo ninguna preferencia más que aquella dictada por la más elemental pasión, que es el amor.
0:12:02 Y esa no es una preferencia, no es una elección, es una fatalidad.
0:12:09 Yo soy el presidente de la sociedad todo me da igual, menos una cosa.
0:12:14 Muy bien, está muy bien.
0:12:17 Estaba recordando este a nuestro amigo Roland Barthes,
0:12:20 sus fragmentos de un discurso amoroso donde narra,
0:12:22 esta especie de pérdida de la propia identidad.
0:12:25 Pero estaba pensando también a la hora de imaginar ese más allá.
0:12:30 Bueno, pensaba por supuesto que por suerte Dante nos regaló el purgatorio en un tiempo,
0:12:35 para como antes ala de esto.
0:12:37 Pensaba cómo llega uno al cielo, uno llega como era hace cinco años,
0:12:40 llega como lo encontró el final.
0:12:43 ¿Cómo llega la otra?
0:12:44 Son preguntas de descreyente.
0:12:45 Sí, la verdad que sí.
0:12:47 Creo que es esa Buda en la que me asalta solo por eso.
0:12:51 Y además esa gente que se une diciendo hasta que la muerte lo separe,
0:12:55 que hace después en la eternidad no se ve más,
0:12:57 yo creo que en todo caso una cosa que se garantiza es que,
0:13:00 a ver, es como la teoría de Cuba,
0:13:03 que se hace que haya muchas formas paralelas de vida,
0:13:05 muchas formas paralelas del cielo.
0:13:07 Y en todo caso, lo único que uno tiene como certeza es que debe haber un café donde encontrarse,
0:13:12 debe haber un lugar preciso donde se hace.
0:13:14 Y el cielo debe haber bolizuos para ir a tomar algo.
0:13:17 Y seguro se trata en ese caso del café de Los Angelitos.
0:13:20 Sí, naturalmente.
0:13:21 Está lleno de Angelitos que están ahí, en la barra barran.
0:13:25 Pero el café de Los Angelitos también es,
0:13:28 un beso tan compuesto,
0:13:30 me imagino yo, a partir de meditaciones como él.
0:13:33 Naturalmente, para dejar una cita ahí.
0:13:35 ¿Qué otro sentido podría tener ese título tan pregrino?
0:13:38 No gastronómico, ciertamente.
0:13:41 El café de Los Angelitos canta libertad la marquen.
0:13:44 Elante.
0:14:41 Elante.
0:15:11 Porque calles volverán cuando llenven las noches sufridos.
0:15:19 Vuelvo al mismo lugar del pasado y de nuevo se sienta mi lado.
0:15:28 Vete y no te temblan la voz.
0:15:32 Y en el dulce rincón era mío.
0:15:36 Su cansancio, la vida bostesa.
0:15:40 Porque nadie me llama la mesa de ayer.
0:15:45 Porque todo esa ausencia había vio.
0:15:53 Café de Los Angelitos.
0:15:58 Bar de gavino y casón.
0:16:02 Yo te alegre con mis gritos en los tiempos de barlitos con divas y rincos.
0:16:13 Café de Los Angelitos.
0:16:16 Lijo en la trayectoria del recuerdo.
0:16:19 Alunzado en una calle de sombras y bar.
0:16:23 Café de Los Angelitos.
0:16:26 Hay tristeza en la ausencia de carlitos.
0:16:29 Gavino y casón.
0:16:32 Tras de tus sueños volaron.
0:16:38 En qué estrella sandarán.
0:16:42 Las voces que ayer llegaron y pasaron y callaron conmigo.
0:16:49 Porque calles volverán.
0:16:59 Era libertad en la mar que en la venganza será terrible.

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