Jaku, es más. Además de manipiladora, efectista, grandilocuente y pretenciosa, es peligrosa.
No es que encuentre que esté mal utilizar a un discapacitado mental para mostrar que todo es posible (Obama debió tener a Forrest Gump en su campaña), sino que la manera, llena de esas casualidades provocadas y con un hombre tan pero tan bueno, tan puro, tan.... cristiano.
Zemeckis buscó disfrazar el espíritu yanqui en ropas bondadosas y eso me da un poco de náuseas. Prefiero al Zemeckis que propone fantasía de manera más honesta, como en Volver al Futuro e incluso a la interminable Contacto le perdono sus vicios.