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Viyi
Viyi el 19 de agosto de 2016 16:10 en La venganza será terrible del 18/08/2016 dijo:

Quién dijo que segundas partes nunca fueron buenas, si la primera lo fue y se trata de la repetición de lo bueno...
¿Con qué parte de nuestro ser lo volvemos a oír?,...¿no será que falta integridad, el elemento del paraíso, que el perro sí tiene?
Si LVST es un filósofo, es también un perro; lo es, el fiel oyente.
"Teresa no educó a Karenin porque quisiera transformarlo (como quiere el hombre transformar a su mujer y la mujer a su hombre), sino para enseñarle un idioma elemental que hiciera posible la comprensión y la vida en común." Digamos que perro, aquí, es una metáfora.
No, no nos cansamos ni nos aburrimos de llevar todos los días el panecillo en la boca; no decimos que tiene que inventar algo nuevo.
"El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir." "En el contexto del idilio, hasta el humor está sometido a la dulce ley de la repetición."
Obviamente no hablo de repetir el error a menos que sea a modo de advertencia y observación de uno mismo, qué se moviliza ahora que sabemos... Obviamente no hablo de repetir agresión, fealdad, mentira, odio.
Descubrir las repeticiones del amor, es alegría y es confianza : ¿qué extrañamos sino de una caricia?...
"Y lo principal. Ninguna persona puede otorgarle a otra el don del idilio." Por ser expulsada del Paraíso, por ser extranjera de él, por no haber podido salir del error.
Hay quienes sí. Y son los renacidos. Hay una puerta abierta a la comprensión. Algo les fue concedido no por el dolor sino por el trayecto de cierto sendero, no visible sino para otros y otras que también lo recorrieron.
Un satori, un gran conocimiento y crecimiento, ocurre en la repetición. La mariposa se posó mil veces al atardecer sobre la flor, plegando las alas, mirando hacia el lado por el cual volverá el sol con el amanecer. Mil veces lo miramos ser sin ver; al punto de ignorarlo, por insignificante y obvio. Hasta que ocurre, aquello que saben quienes lo vivieron.
A partir de entonces se podrá describir mil veces a una mariposa y nunca, cada vez que se haga, será la mariposa : sino la esencia de la mariposa con la que nos intercambiamos, siempre igual y siempre nueva, en sagrada y sencilla transfusión.
Navegamos otro río, río El Espectador. Con el apoyo publicitario. Y algo más, alguien más.
El frío intenso no mató a la mariposa; no cayó atrapada en la hipotermia : hubo sol de noche, rayos calentitos. :)