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22 de Octubre de 2002

Una historia de Paulina Bonaparte

Transcripción automática

0:00:00 Una historia nueva sobre Paulina Bonaparte. Hemos contado algunas cosas de Paulina Bonaparte,
0:00:07 la hermana de Napoleón Bonaparte. La conocimos casada con el general Mclers, que luchó en
0:00:13 Haití y murió así de fiebre a Mariza al general. Contamos también que se casó Paulina con
0:00:22 el príncipe italiano Camilo Borges. Y hemos contado también algunos macanasos que se mandó Paulina.
0:00:31 Pero después de casamiento con el príncipe Camilo Borges, Paulina partió para Roma y
0:00:38 así se instaló en diciembre de 1803, en el palacio Borges. Paulina, que no tenía grandes
0:00:46 conocimientos artísticos, apenas y prestó atención a las obras reunidas en aquella mansión. En
0:00:55 cambio se divertía mucho con los trucos y faras que siguiendo la moda de la época, había multiplicado
0:01:02 los arquitectos para distraer a los invitados. Dice Cronista que en aquellos jardines, por ahí
0:01:10 se iba a pasar un arroyo y el puente rústico se apartaba, los bancos se levantaban cuando
0:01:17 alguien quería sentarse, como la casa de la risa del parque japonés. Por ahí uno ponía el pie sobre
0:01:24 una piedra y recibió un chorro de agua en la cara. Eso se divertía. Eso le gustaba a Paulina. Pero,
0:01:29 claro, son placeres que terminan por asciarte y eso le sucedió a Paulina, que solo en realidad amaba
0:01:36 un asunto en este mundo. Y el príncipe de Borges no era el brillante, el estupendo amante, digamos,
0:01:45 mejor que ella esperaba. Entonces se hundió algún profundo aburrimiento. Felizmente su hermano,
0:01:56 Napoleón Bonaparte, tuvo la idea de hacerse contrar emperador y eso le permitió a Paulina
0:02:01 correr a París y así tuvo numerosas aventuras. En realidad cuando el hermano de uno se hace
0:02:06 coronar emperadora en París y lo invita a los bailongos, el aburrimiento se está.
0:02:14 Una de las aventuras que tuvo Paulina en París fue la siguiente. Una noche en 1805 había un
0:02:21 bailongo en los jardines de Luxembourg, donde hemos estado alguna vez comiendo sándwiches de montadela.
0:02:27 Eso sí, ahora los bailongos nosotros comíamos sándwiches de montadela. Paulina se presentó
0:02:35 que lo bailó modestamente atabillada, pero naturalmente con gran gusto. Bueno, andaba por ahí dando
0:02:44 vueltas y llevaba el rostro cubierto por un velo que disimulaba sus facciones y un joven llamado
0:02:56 Henri de Mastres se fijó en ella y se colocó a su lado. Y empezó a conversársela. El joven jamás
0:03:08 supo que estaba hablando con la hermana del emperador de Francia. Se lo abrió, conocía su
0:03:14 exigente, pero no su cara, no eran aquellas épocas de la revista cada. Henri creció estar
0:03:22 conversando con una burguesita virtuosa. El velo no pidió que notara su exista. Paulina por su parte
0:03:30 observó que su compañero era un muchacho agraciado y de buen porte. Una vez que terminaron los
0:03:37 lanzamientos de cogos artificiales que eran comunes en aquellos bailes, Henri le otreció a esta muchacha
0:03:44 una copa que se aceptó. Bueno, convencido de que se trataba de una modistiza en busca de diversión,
0:03:52 pidió al joven permiso para acompañarla a su casa. Paulina rechazó con aire público aquel
0:03:59 pedido pero quiso saber el nombre de aquel que le había distraído durante un buen rato. Al día
0:04:05 siguiente, Henri de Mastres recibió una carta de la desconocida. La sica lo citaba para el otro día
0:04:14 a las siete cerca de una fuente. Bueno, hasta así puntuales llegaron los dos. Charlaron con más
0:04:22 intimidad que el día de la fiesta. Paulina le dijo a un rey que se llamaba Amelia. Mi semilla me
0:04:27 llamo Amelia. Cuando el muchacho empezó a ponerse un poco inpertinente, huyó un poco irónicamente.
0:04:35 Ironicamente, yo porque hacía una cosa para denotar otra. Pero le prometió que pronto
0:04:45 recibiría noticias a este muchacho. Tres días más tarde le llegó una nueva carta a Henri. Amelia
0:04:53 lo invitaba a encontrarse con ella en la calle de una señora modista en la calle de Wack,
0:05:00 a las 12 de la noche. Entonces, este muchacho Henri se dirigió a la casa de la modista. Allí le
0:05:08 dieron una llave y lo guiaron hasta una habitación. Se metió en la habitación, no había nadie,
0:05:14 y esperó. Al rato, lo más, llegó Amelia. Dicen los cronistas. Cuando se separaron,
0:05:22 ambos estaban muy satisfechos. Se había mostrado hasta el fondo de sus corazones.
0:05:31 Eso dicen los cronistas y son ciertamente muy ordinarios. No es lo que dicen sino en el torno.
0:05:40 Bueno, se produjeron un par de citas más hasta que bruscamente las esquinas que anunciaban a Henri
0:05:47 la hora de estarse interrumpiado. La verdad es que Paulina había regresado a Roma,
0:05:54 se había ido con el oro y nada más, y ella volvía. Bueno, el muchacho de su lado corrió a la
0:05:59 casa de la modista. Allí no conocía, en realidad a Amelia. Para ellos era solo una
0:06:05 cliente de ocasión que había pedido prestada la habitación para los encuentros. Ignoraban
0:06:09 todo a ser gabeles. Henri de Masque buscó durante meses por todo París.
0:06:17 Le preguntaba a los pacientes por Amelia. Repartió incluso dibujos al carbón,
0:06:25 para que alguno lo ayudara a encontrarla. Ayer le dijo que la chica de dibujos
0:06:29 se parecía a la hermana del emperador, pero él no prestó demasiada atención. Asistió a otras
0:06:35 fiestas, levantó velos, todo en vano. Tres años más tarde, Henri asistió por casualidad a un
0:06:46 espectáculo de la corte. De repente pasó por tu lado una dama cubierta de diamantes,
0:06:51 acompañada por uno de los grandes dignitarios del emperador. Le preguntó quién era y le
0:06:59 dijo que era el emperador. El la contempló muy asombrado y en su coleto dijo la razón.
0:07:08 Aquellos que le habían insituado que Amelia, el palacio de Luxemburgo, se parecía mucho a
0:07:15 Paulina Bonaparte. Cuenta la eduquesa de Abrant que se imaginó que efectivamente se trataba de ella.
0:07:24 Henri de Mastre continuó en la quiera reunión de la corte impresionada, mirando a la mina que
0:07:32 era tan picante que por ahí un niño lo tumbó. Paulina lo miró, le sonrió alivemente y le
0:07:39 guiñó el ojo. Más tarde se le acercó un caballero, un gentilo hombre de palacio,
0:07:45 hay cagüete, eso que por ahí, y le dejó un mensaje de una tala media. Ahí decía haber
0:07:53 seguido lejos, recomendaba el olvido y pedía disculpas por la desaparición. Henri abandonó,
0:08:01 maravillado y a la vez triste. Aquellos espectáculos coltizados. Al día siguiente,
0:08:08 recibió orden de acudir a casa del conde de Montalibé, del ministro de Literalidad.
0:08:17 Un segundo artista dice, se le arruega terminantemente concurir a casa del conde de Montalibé,
0:08:26 el ministro de Literalidad. Bueno, le voy a ir, suposo, suposo, se me irá, dice. Usted ha sido
0:08:31 nombrado para un alto puesto en un departamento del norte de la ciudad y tengo que partir antes
0:08:38 de las 48 horas. Y Henri agradecido, aceptó y un día después ya se había hecho cargo de sus
0:08:44 nuevas funciones. Paulina no volvió a ver la nota más, pero Mercedes a los caprichos de la princesa
0:08:52 Paulina se ponían algunos ladrillos en el edificio de la administración de la imperia.
0:09:00 Y la manera de conseguir una empeoración.
0:09:11 Me gustó mucho en la empeoración de dedicárselo a este muchacho,
0:09:17 Henri. Pobre que no siguió cuenisa que estaba hablando con la hermana del emperador.
0:09:25 Y a la hermana del perro también porque dicen que estaba muy bien.
0:09:29 Y a quien más, tú quieres decirle a alguien más, siento que a alguno por allá.
0:09:33 Pero también no hay nadie, no hay marido, pobre, al conde, camino bollece,
0:09:39 que era el que gatilaba todo aquello.
0:09:43 Bueno, me gustan esos romances donde uno no sabe quién es el otro y después de todo mucho me importa.
0:09:55 Pero a algún punto hay que saberlo, ¿no?
0:09:59 Es muy diferente.
0:10:01 Es muy diferente.
0:10:02 Conviene saberlo. Cuando pasa mucho tiempo usted no sabe quién es el otro,
0:10:07 tanto da que sea cualquiera. Pero sabe lo que tienes en bueno estos romances.
0:10:11 Si no te duele cuando te dejan.
0:10:14 Cuando terminan no te duele porque no sabes ni quién te dejó.
0:10:22 Y cualquiera que venga es más o menos lo mismo.
0:10:25 Siempre y cuando que esté más o menos con el mismo orden de médicos del que se ha ido,
0:10:31 y está, pero no, si no sabemos quién se puede tampoco sabemos quién llega.
0:10:37 Por ahí no carece de interés, de mantener una vida romántica de ese orden.
0:10:43 Sólo con desconocidos, ¿no?
0:10:49 ¿No le gusta?
0:10:52 A mí sí.
0:10:56 Digo, no es que mal, pero a la hora de enamorarse en serio me parece que bueno,
0:11:03 es que alguien quiere enamorarse en serio.
0:11:06 ¿Qué es malasán?
0:11:07 Quiere, para que se va a enamorar en serio.
0:11:11 Es una porquería, ¿no?
0:11:14 Pero no, está muy bien enamorarse en serio, porque mire si el otro se enamora en si este.
0:11:19 Eso es lo malo, es lo malo de enamorarse en serio.
0:11:23 Y el otro...
0:11:24 Y se era de jugando.
0:11:26 El otro era de jugando, el otro creía que usted era un desconocido.
0:11:29 Y el otro era de pedaleándole el aire recitando de gusto, pagando cuotas.
0:11:36 Todo gratis, es un patético, es un tipo recitándole a nadie.
0:11:43 Ese intentando características específicas de alguien que no es nadie.
0:11:49 Y usted le escriba un Podemos a la mina y dice, ¿tú hazme?
0:11:53 No lo sé, me almas, me almeras.
0:11:55 Y nunca te digo al mí.
0:11:58 El tipo le inventa que la vez no hay buena y de la vez no te diste.
0:12:02 O sea, para que tú quieras eso.
0:12:05 Lo único que podés saber es justo lo que no me decís.
0:12:12 No está bien, parece que me enamoraría esto, entonces.
0:12:16 No conozco, si no me enamoraría.
0:12:19 Bueno, hemos ido a la discoteca a solicitar discos de Román Zéffineros.
0:12:33 Y no había otra cosa.
0:12:35 Así que vamos a escuchar, dedicado al señor que estuvo acá noche,
0:12:41 que cantó eso de hacecito, por medio segundo, el Valls.
0:12:48 Creo que es José Cané, en que se llama me besó y se fue y se ha cansado luego de Cané.
0:13:18 La vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida, la vida
0:13:48
0:14:18
0:14:48
0:15:18 ¿Ha cantado Uh opioid? Le hizo cahné, me besó y se fue...

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