En el segmento de mensajes de los oyentes Alejandro se despacha con su bronca por la gente que a su entender usufructúa con su obra, poniendo acá o en Youtube programas grabados. Me gustaría saber que opina Juan, el dueño del sitio.
Pregunto a Juan, ¿alguna vez contactaste a Dolina o su producción para poner a su disposición las grabaciones? ¿Lo hicieron ellos con vos?
Alejandro parece pensar que Juan y la gente que postea fragmentos del programa en Youtube se hacen millonarios con su obra (lo cual dudo, juzgando por el numero de reproducciones en Youtube, por ejemplo).
Me resulta contradictorio que recientemente viene mencionando la tristeza que le genera el haber perdido fotos y recuerdos de su pasado personal y no puede apreciar que es de los pocos artistas argentinos con seguidores suficientemente dedicados como para mantener un registro y catálogo de su obra, la cual se perdería si no fuese por ellos, ya que ni él, ni su producción, ni sus empleadores hicieron jamas ese esfuerzo.
También encuentro contradictorio que en este mismo programa, unos minutos después, Patricio recuerda como él conoció el programa por cassettes que le compartían en los 90s ¿Cuantos oyentes hay ahora que se acercan al programa y a su obra en general por fragmentos que les comparten de Youtube o Venganzas del Pasado?
Cada vez que Alejandro se queja de esto me choca un poco.
Nunca tuve contacto con la producción. En cuanto a hacerme millonario, no estaría pasando. Los únicos ingresos que tengo son de la publicidad que aparece acá en el sitio provenientes de Google Adsense, que rondan los 150 a 300 dólares por mes. De ahí una parte se va para pagar el hosting (servidor, ancho de banda, almacenamiento, etc.). Los audios se publican también en formato podcast en Spotify y Apple, de los cuales no tengo ningún ingreso. Tampoco de Youtube porque no tengo un canal donde, al menos yo, publique los audios.
En definitiva, por más que Dolina proteste, creo que mi aporte a la difusión de su contenido le hace más un favor que un daño a él. Tal vez por eso nunca me pidieron que le dé de baja al sitio...
Coincido en casi todo con Niño Mosca, pero trato de matizar un poco la situación pensando que Dolina es un octagenario que se formó e hizo una carrera en un sistema de medios que no existe más, y lamentablemente no él ni la producción, ni sus hijos saben que podrían tramitar con YouTube para recibir regalías de absolutamente todas las grabaciones y programas allí subidos. O podrían hacer algún tipo de acuerdo con este sitio maravilloso para tomar de aquí todo el archivo histórico, subirlo a YouTube ellos mismos, y obtener las regalías correspondientes, incluso luego de pagar los derechos de todas las canciones que el programa transmite.
Alguna vez pensé en escribirles para ofrecerles asesoramiento al respecto, por amor al programa, pero si nunca contactaron al dueño de venganzas del pasado, se ve que no les debe interesar.
Lo que me asusta y preocupa es lo que pueda pasar cuando Alejandro ya no esté, y la avaricia humana que suele aflorar en esas situaciones lleve a que se tomen medidas contra esfuerzos como el de Juan manteniendo este espacio.
En el segmento de mensajes de los oyentes Alejandro se despacha con su bronca por la gente que a su entender usufructúa con su obra, poniendo acá o en Youtube programas grabados. Me gustaría saber que opina Juan, el dueño del sitio.
Pregunto a Juan, ¿alguna vez contactaste a Dolina o su producción para poner a su disposición las grabaciones? ¿Lo hicieron ellos con vos?
Alejandro parece pensar que Juan y la gente que postea fragmentos del programa en Youtube se hacen millonarios con su obra (lo cual dudo, juzgando por el numero de reproducciones en Youtube, por ejemplo).
Me resulta contradictorio que recientemente viene mencionando la tristeza que le genera el haber perdido fotos y recuerdos de su pasado personal y no puede apreciar que es de los pocos artistas argentinos con seguidores suficientemente dedicados como para mantener un registro y catálogo de su obra, la cual se perdería si no fuese por ellos, ya que ni él, ni su producción, ni sus empleadores hicieron jamas ese esfuerzo.
También encuentro contradictorio que en este mismo programa, unos minutos después, Patricio recuerda como él conoció el programa por cassettes que le compartían en los 90s ¿Cuantos oyentes hay ahora que se acercan al programa y a su obra en general por fragmentos que les comparten de Youtube o Venganzas del Pasado?
Cada vez que Alejandro se queja de esto me choca un poco.
Nunca tuve contacto con la producción. En cuanto a hacerme millonario, no estaría pasando. Los únicos ingresos que tengo son de la publicidad que aparece acá en el sitio provenientes de Google Adsense, que rondan los 150 a 300 dólares por mes. De ahí una parte se va para pagar el hosting (servidor, ancho de banda, almacenamiento, etc.). Los audios se publican también en formato podcast en Spotify y Apple, de los cuales no tengo ningún ingreso. Tampoco de Youtube porque no tengo un canal donde, al menos yo, publique los audios.
En definitiva, por más que Dolina proteste, creo que mi aporte a la difusión de su contenido le hace más un favor que un daño a él. Tal vez por eso nunca me pidieron que le dé de baja al sitio...
Coincido en casi todo con Niño Mosca, pero trato de matizar un poco la situación pensando que Dolina es un octagenario que se formó e hizo una carrera en un sistema de medios que no existe más, y lamentablemente no él ni la producción, ni sus hijos saben que podrían tramitar con YouTube para recibir regalías de absolutamente todas las grabaciones y programas allí subidos. O podrían hacer algún tipo de acuerdo con este sitio maravilloso para tomar de aquí todo el archivo histórico, subirlo a YouTube ellos mismos, y obtener las regalías correspondientes, incluso luego de pagar los derechos de todas las canciones que el programa transmite.
Alguna vez pensé en escribirles para ofrecerles asesoramiento al respecto, por amor al programa, pero si nunca contactaron al dueño de venganzas del pasado, se ve que no les debe interesar.
Lo que me asusta y preocupa es lo que pueda pasar cuando Alejandro ya no esté, y la avaricia humana que suele aflorar en esas situaciones lleve a que se tomen medidas contra esfuerzos como el de Juan manteniendo este espacio.