Comentario #56427

juanmanuel.acero
juanmanuel.acero el 24 de marzo de 2013 10:47 en La venganza será terrible del 19/03/2013 dijo:

Ejerzo la docencia ("consejos vendo y para mí no tengo"), y en varias oportunidades me ha sorprendido escuchar, de varios colegas, juicios de valor (respecto de algún estudiante en general aventajado) de un tenor parecido a "es inteligente, pero su actitud... ". La idea detrás del comentario es que, a la hora de dejar traslucir una (supuesta) superioridad intelectual respecto de la media, la persona objeto del comentario resulta pedante. Va de suyo que, si yo no tengo razón (es decir, si mi criterio no resulta conforme con la realidad observable) cualquier refutación que se me brinde me hará, en principio, daño. Está en mí, ante ese daño (a todo el mundo le gusta tener razón, o mejor dicho, a nadie le gusta equivocarse por equivocarse) reaccionar positivamente o, si no, reclamar respeto por mi error. Ese respeto, como bien explica Dolina, parece consistir (para el común de la gente) en un derecho inalienable a vivir en el error. En general, también, ese error es hijo de la pereza intelectual: analizar una cuestión es siempre más demandante (en términos de esfuerzo intelectual) que aceptarla como artículo de fe. Ese principio, según se extrae de la historia del Hombre de Kennewick, lleva fuerza de ley: si intenta convencer a alguien de algo, hágalo pasar por artículo de fe, no intente dar razones. Porque esas razones son vistas como una falta de respeto, como una pedantería o una compadrada, por parte de aquellos lo bastante temerosos del esfuerzo mental de contrastar cualquier percepción propia con la realidad externa. Es decir, de aquellos que tienen miedo a salir de sí mismos.