Encontrá todos los archivos de audio en MP3 del programa de radio La Venganza Será Terrible de Alejandro Dolina

7 de Julio de 2014

Los anteojos: concepto, objeto y visión histórica

Transcripción automática

0:00:00 Esto es La venganza será terrible.
0:00:07 Bien, hablaremos hoy de los anteojos, concepto, objeto, visión histórica.
0:00:19 Empecemos diciendo que el esfuerzo que se exigía de los ojos en tiempos medievales
0:00:26 era enorme. Las habitaciones donde se leía estaban oscuras en verano para protegerlas del calor.
0:00:35 En invierno también porque se cerraban las ventanas para evitar las heladas.
0:00:40 Los escribas medievales se quejaban continuamente de las condiciones en las que tenían que trabajar
0:00:49 y con frecuencia anotaban sus quejas en los márgenes de los mismos libros que copiaban.
0:00:55 Estoy pensando en el nombre de La Rosa, la novela de Humberto Eco.
0:00:59 Con anterioridad en Babilonia, en Grecia y en Roma, los lectores con mala vista
0:01:06 no tenían más remedio que hacerse leer los libros por un conocido o por un sirviente.
0:01:13 Unos pocos descubrieron que mirar a través de un disco de piedra transparente
0:01:21 ayudaba a ver mejor o apuntarle a un sitio para no desviar la mirada.
0:01:28 Al escribir sobre las propiedades de las esmeraldas, Plinio el Viejo, señalaba que el emperador Nerón,
0:01:38 que era miope, solía contemplar los combates de gladiadores a través de una esmeralda.
0:01:45 No sabemos si era para ampliar los detalles más espeluznantes de los combates
0:01:50 o para darles un tono verdoso.
0:01:53 La anécdota siguió contándose durante toda la Edad Media e incluso eruditos, como Roger Bacon,
0:02:00 hicieron comentarios sobre las propiedades especiales de las esmeraldas respecto al aumento de la visión.
0:02:08 Pero muy pocos lectores disponían de piedras preciosas.
0:02:14 La mayoría estaba condenada a realizar penosos esfuerzos.
0:02:18 En algún momento del siglo XIII, el destino de todos esos lectores cambió porque algún tipo inventó los anteojos.
0:02:26 No se sabe bien quién los inventó, pero aquí tenemos algunos datos interesantes.
0:02:33 El 23 de febrero de 1306, desde el púlpito de la Iglesia Santa María Novella de Florencia,
0:02:42 Jordano Naribalto predicó un sermón en el que recordaba a sus filigreses
0:02:48 que la invención de los anteojos cumplía 20 años.
0:02:53 Y después se conservó un texto, según el cual Naribalto decía,
0:02:59 que ha visto al hombre que descubrió y fabricó un par de lentes.
0:03:03 Pero no dice quién, o el texto no dice quién, o por ahí todos lo sabían, yo qué sé.
0:03:08 Hay algunos candidatos.
0:03:10 Había un monje llamado Spina que hacía gafas y enseñaba a hacerlas.
0:03:16 Quizás sea algún miembro del gremio de cristaleros de Venecia.
0:03:21 Y el hecho es que por ahí anduvo la cosa.
0:03:26 Otros dicen que el inventor puede haber sido un tal salvino de Leamati,
0:03:32 aquí en una placa funeraria todavía visible en la Iglesia Santa María de Florencia,
0:03:38 lo llama Inventor de los Lentes.
0:03:41 Y bueno, es él entonces.
0:03:45 Otros candidatos son el propio Bacon.
0:03:49 En 1268 Bacon había escrito,
0:03:55 si alguien analiza letras o objetos pequeños por medio de un cristal que tenga un segmento de esfera
0:04:01 con el lado con vexo hacia el ojo verán las letras mucho mejor y más grandes.
0:04:08 Ya sabía todo.
0:04:10 Claro, como una dupa.
0:04:12 Hasta bien entrado el siglo XV, los anteojos para leer eran un lujo.
0:04:17 Valían mucha guita.
0:04:19 Y en realidad, mucho no se necesitaba porque no había tanta gente que les era.
0:04:25 Los que tenían libros eran unos pocos privilegiados.
0:04:28 Después vino la imprenta y con la relativa popularización de los libros aumentó la demanda de lentes.
0:04:36 Sucedió algo curioso a partir del siglo XIV.
0:04:40 Algunos pintores, para resaltar la personalidad estudiosa y prudente de un personaje de su cuadro,
0:04:50 le pintaban lentes.
0:04:54 Ahora, a veces sucedía que ese tipo estudioso y sabio pertenecía a la antigüedad clásica.
0:05:01 Y algunos llegaron a pintarle lentes a los que rodeaban el lecho de la Virgen María,
0:05:06 e incluso a los apóstoles.
0:05:09 Siempre hubo en la pintura algunos detalles que ayudaban al público a percibir el carácter estudioso de los personajes.
0:05:16 En Oriente, en Roma, en Grecia, siempre en un libro o una tablilla,
0:05:22 o sea que cuando apareció un tipo con un libro, siempre era el que sabía.
0:05:26 Menos los dioses.
0:05:28 Los dioses nunca llevaban libros.
0:05:31 Ninguna divinidad aparece representada con un libro porque se supone que tampoco lo necesitaban.
0:05:37 Salvo, pienso yo, el caso de Tot, el dios, aquel dios egipcio,
0:05:43 macanudo con cabeza de Ibis, que aparece siempre de costado leyendo un papiro,
0:05:49 que es el libro de los muertos.
0:05:52 Bueno, ese libro sí aparece, cada vez que aparece Tot, porque lo llevaba siempre con sí.
0:06:01 Hablando de figuras antiguas como Ciserón o Aristóteles, que muchas veces fueron pintados con anteojos,
0:06:08 bueno, los dibujaban con anteojos porque eran hombres de letras,
0:06:11 pero parece que Aristóteles, o mejor todavía Aristóteles, lo necesitaba porque tenía muy mala vista,
0:06:19 lo mismo que Homero, que tenía tan mala vista que era nula.
0:06:25 Ah, ¿serio?
0:06:26 Era ciego, claro.
0:06:28 Tenemos una lista de escritores y artistas que tenían muy mala vista, que tenían problemas con sus ojos.
0:06:34 Lutero, el Dr. Johnson, ¿no?
0:06:38 Alexandre Pope, que vedo, Dante Gabriel Rosetti, de quien hablamos,
0:06:43 don Miguel de Unamuno y naturalmente Borges,
0:06:47 dice el poema de los dones que están en el hacedor, ¿no?
0:06:51 Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios,
0:06:58 que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche.
0:07:04 Borges era el director de la Biblioteca Nacional y era ciego,
0:07:09 es decir, estaba rodeado de libros y se supone que no podía leerlos.
0:07:13 Bueno, también es una suposición un poco audaz,
0:07:19 pensar que el director de la Biblioteca Nacional se lee todos los libros que están por ahí.
0:07:24 Se las pasa de la noche leyendo los libros que están ahí.
0:07:27 No, no necesariamente.
0:07:29 Contaré para terminar un episodio inverso a este de las personas que no ven bien.
0:07:36 El episodio de alguien que estaba condenado a ver y a ver demasiado.
0:07:42 La amia era una doncella o ríunda de Libia, hija de Velo,
0:07:48 y Zeus, el príncipe de los dioses, la había amado de arriba abajo.
0:07:54 Se había unido a ella, por decirlo así.
0:07:57 Pero cada vez que la amia daba un hijo a luz,
0:08:01 era la mujer de Zeus, siempre celosa, si la se arreglaba para hacerlo morir.
0:08:07 Al fin la amia fue a ocultarse en una cueva solitaria
0:08:13 y se desesperó tanto que se convirtió en un monstruo envidioso de las madres dichosas,
0:08:20 cuyos hijos robaba y devoraba.
0:08:24 Para la noche salía, se afaraba los chicos y se los comía.
0:08:29 La diosa era, para extremar la persecución, privó a la amia de la facultad de cerrar los ojos
0:08:38 para que no pudiera dormir.
0:08:40 Entonces la amia no podía dejar de ver nunca.
0:08:43 Pero Zeus, compadecido, le concedió una gracia, si se le puede llamar gracia,
0:08:50 que es la capacidad de quitarse y ponerse los ojos a voluntad.
0:08:55 Me imagino a sus créticos pocos escrupulosos como los que conocemos aquí,
0:09:00 sacándose los ojos en los festines, poniéndose los bolsillos en la boca para asuntar a los chicos.
0:09:08 Parece que en algunos momentos para prodigarse a oscuridad,
0:09:13 la amia dormía teniendo los ojos a su lado, bueno, en un vaso, supongo, ¿no?
0:09:19 Y en ese momento era inofensiva.
0:09:22 Pero con los ojos puestos andaba día y noche sin dormir espiando a los niños para devorarlos.
0:09:29 Otra cosa que apareció después y que no figura en este relato es la lente de contacto, el anteojo invisible.
0:09:40 Bueno, porque sucedió que lejos de constituirse en un lujo o en un signo de erubición,
0:09:49 los anteojos para algunos eran una especie de estorbo estético,
0:09:53 y entonces las personas resolvieron disingular la necesidad de usarlos,
0:09:58 como si la miopía fuera un menoscabo de la dignidad personal,
0:10:02 y entonces se fabricaron los lentes de contacto.
0:10:05 Yo particularmente uso lentes de contacto y anteojos comunes, los dos al mismo tiempo.
0:10:12 Pero como, la verdad es que...
0:10:13 Para ver más o para ver al mismo tiempo cosas diferentes para leer dos libros al mismo tiempo,
0:10:20 o textos policémicos, ¿no?
0:10:24 Quiero decir que hemos ido a la discoteca buscando tangos con anteojos.
0:10:32 No hay, los anteojos no han tenido mucha suerte,
0:10:36 ni han sido dignificados por el uso de poemas, al menos no en los tangos, ¿no?
0:10:41 No, porque anteojos rima convenientemente con labios rojos.
0:10:47 Claro, el fulgor de tus anteojos y tus dulces labios rojos.
0:10:52 Bueno, esas descripciones horrorosas de los tangos.
0:10:56 Los tangos son maravillosos hasta que describen a la persona amada, porque entonces son boleros.
0:11:02 Claro, sí, malo.
0:11:06 Me dije una última cosa al discotecario, y es que me gusta enamorarme de personas con anteojos.
0:11:19 Porque preservan como una última intimidad en su rostro, que recién se revela...
0:11:29 Una vez que se lo sacan.
0:11:30 Una vez que se lo sacan.
0:11:33 Y es como un segundo enamoramiento.
0:11:40 Me gusta eso, sí, como me gusta una mujer aparentemente muy austera, pero en realidad muy ardiente.
0:11:53 Y que revela ese cambio brusco en su carácter al sacarse los anteojos o al soltarse el pelo.
0:12:03 Todo eso le dije al discotecario que inmediatamente fue a buscar una jota.
0:12:10 Y si yo tengo una jota que se llama los ojos de mimosa.
0:12:16 Y digo, bueno, no habla de anteojos.
0:12:18 Bueno, pero de ojos.
0:12:20 ¿Qué sería, me dijo el discotecario, no sin inteligencia, de los anteojos y no fuera por los ojos?
0:12:26 Una verdad, claro, de anteojos y nojo...
0:12:29 Es un mercado fuerte de anteojos.
0:12:32 Si nojos.
0:12:34 Y me dijo todo lo que me dijo usted acerca de estos ojos que se revelan recién en un segundo escalón de la intimidad.
0:12:42 Lo dice este tipo.
0:12:44 Lo dice, o lo debiera decir, esta jota.
0:12:47 Es una jota cuya copla canta Carlos Gardel.
0:13:30 Con los ojos de mimosa.
0:13:36 Como el filo de urpunia.
0:13:42 Con los ojos de mimosa.
0:13:48 Y ya no viva o sin ello,
0:13:52 virgencica o delfina.
0:13:58 Con los ojos de mimosa.
0:14:06 Virgencica o delfina.
0:14:28 Arrollito de mi aldea.
0:14:41 Así te puedo conectar.
0:14:47 Arrollito de mi aldea.
0:14:53 Que por mi amor hoy la vieron.
0:14:58 Una lágrima de ramar.
0:15:05 Una lágrima de ramar.
0:15:13 Arrollito de mi aldea.
0:16:09 Era Carlos Gardel.
0:16:11 En la venganza será terrible los ojos de mimosa.

Comentarios (0)

No hay comentarios. ¡Podés ser el primero en comentar!


Tenés que Iniciar sesión para comentar.
Podés darle estilo y formato al texto utilizando Markdown