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Daniel Franz

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En Venganzas del Pasado desde el 19 de noviembre de 2015 12:47

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Daniel Franz el 16 de marzo de 2017 19:47 en La venganza será terrible del 14/03/2017 dijo:

Es como ud dice, Enoch, Uruguay que en su tiempo tuvo una cultura propia importante (aunque siempre un poco afectada de europeísmo) ha pegado un bajón en las últimas décadas, y cada vez se consumen más productos culturales de otros países, en un proceso que con la globalización sólo puede seguir creciendo.

Con nuestros hermanos mayores argentinos es indudable que hay una simbiosis cultural desde siempre. Recuerdo de chico que mi abuela se reía (y lloraba) con las viejas películas en blanco y negro de Sandrini o Pepe Arias, que acá el canal oficial pasaba casi todas las tardes. Ahora el consumo se ha extendido a programas de entretenimiento, telenovelas, programas de chismes, de análisis político, noticieros, etc.
Y también se ven muchos más programas norteamericanos, series por ejemplo. Hay que reconocer que, nos guste o no la mentalidad social que reflejan, son productos más elaborados (“The Big Bang Theory” es una genialidad). Capítulo aparte para “Los Simpson”, no sólo una genialidad sino una feroz auto-crítica de la sociedad norteamericana, mucho más ácida que cualquier otra que se le haya hecho desde afuera.

En definitiva, creo que estamos todos más o menos igual, tampoco se crea que porque andamos con el mate por la calle (sobre todo cuando cumplimos con el ritual de caminar por la rambla) tiramos manteca al techo.

El problema no es la globalización. Como creo que ya se imaginará lo que le voy a decir, el problema es el estado mental y espiritual del ser humano que genera la cultura que luego se globaliza, y la única solución posible es tratar de cambiar ese estado de cosas desde adentro (de nosotros mismos).

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Daniel Franz el 16 de marzo de 2017 15:47 en La venganza será terrible del 07/03/2017 dijo:

Está bien Genaro, no fue mi intención ofenderlo, le pido disculpas si fue así.

Sólo quise enfatizar, y lo vuelvo a hacer, que las drogas son siempre una pésima elección para todo en la vida, y aun más para usarlas como atajos en el camino espiritual. No es un tema de moralidad barata, es un tema de que son absolutamente inútiles para el fin que se busca, y potencialmente muy dañinas. No abren ninguna puerta, más bien las cierran. Así como engañan para la vida práctica, llevándonos a un mundo de ilusiones, falso y efímero, del mismo modo nos engañan en la vida espiritual, haciéndonos creer que estamos a las puertas de la unión mística con el cosmos, cuando en realidad estamos muy lejos de eso.

Los maestros de verdad –para mí, aunque respeto si ud no cree en ellos, o si cree que los maestros verdaderos están por otro lado- nunca han aconsejado atajos, nunca han prometido soluciones fáciles ni jardines de rosas. Ellos nos dijeron que hay un camino, estrecho, difícil, parecido a nadar a contracorriente de un tsunami, para superar el ego al que estamos tan apegados, y alcanzar la plenitud espiritual verdadera. La disminución y eventual superación del ego, y la consecuente apertura al amor y a la compasión en nuestros corazones, es, dicen los maestros y yo lo creo, el único verdadero test del progreso espiritual, y no visiones (pretendidamente) místicas, percepciones paranormales, etc, todo lo cual no pasan de ser (en el mejor de los casos, como dije antes) fuegos de artificio que nos distraen de nuestro objetivo de crecimiento espiritual.

Desde los hombros de gigantes espirituales en los que trato de apoyarme, le desaconsejo totalmente ese camino, pero desde ya que le deseo lo mejor si ud decide entrar o persistir en él. Por mi parte, tengo claro que no lo haré.

Daniel Franz
Daniel Franz el 15 de marzo de 2017 23:29 en La venganza será terrible del 14/03/2017 dijo:

Buenas tardes, soy la vieja de la esquina, y me llamo Zoila justamente.
Quería decirle, señor Soames, para que sepa, que tengo las cosas más claras que muchas jóvenes que viven a mitad de cuadra.

Acá es el muro para mandarle mensajes a Dolina, ¿no? Entonces le digo Dolina: siga siempre con ese muchacho Castelo que es un encanto.
Asisto seguido con mi esposo (que se llama Sixto C.Guido justamente) a la matiné pa las viejas, pero cuando llegamos al Tortoni, por una cosa o por otra nunca nos dejan entrar.
Para 3er integrante me gusta Luis Sandrini o Juan Carlos Thorry, pero ud no se deje influenciar, elija al que más le guste.
Saludos y sigan así.

PD: Con todo el cariño hacia doña Zoila y don Sixto, a quienes quiero entrañablemente, pero no los pondría de asesores gubernamentales ni al frente de ningún ministerio (por el bien de ellos en primer lugar).

Daniel Franz
Daniel Franz el 15 de marzo de 2017 08:22 en La venganza será terrible del 07/03/2017 dijo:

Expreso mi rechazo más enérgico al uso de drogas a todos los efectos, y en particular con el fin de acceder a “estados superiores de conciencia”, “visiones místicas”, o similares.

Hay muchos chantas, chamanes, gurúes new age, escritores (muy vendidos), etc, en fin, un lote importante de mercaderes de la espiritualidad, que prometen fórmulas mágicas a los/as incautos/as (que son muchos/as), donde el slogan parece ser “¡Hágase Buda en 2 semanas o le devolvemos su dinero!”.

El camino espiritual verdadero no tiene nada que ver con el uso de drogas ni con atajos de ningún tipo. Menos aun tiene que ver con el esoterismo, el ocultismo, o la magia negra, blanca, azul o del color que sea. Tampoco tiene nada que ver con rituales exteriores.

La espiritualidad verdadera tiene todo que ver con la reforma integral del carácter, con la superación del egoísmo, con el crecimiento en amor y en compasión. Una persona que cree estar en posesión de un gran conocimiento espiritual porque tiene "visiones místicas", mientras que alberga en su corazón odio, desprecio, ira, envidia, vanidad, y demás sentimientos ego-céntricos, ciertamente está muy extraviada.

Los estados superiores de conciencia y las visiones místicas, si ocurren –y en todo caso no es algo de lo que tengamos que preocuparnos ahora- deberán ser el resultado de una maduración espiritual sana. Los atajos sólo pueden provocar estados difusos y efímeros, generalmente ilusorios, que no sirven para nada (en el mejor de los casos) o incluso pueden llegar a ser muy peligrosos, por la gran confusión que se puede producir en la persona que intenta ingresar forzadamente a un estado para el cual no está preparada.

Daniel Franz
Daniel Franz el 13 de marzo de 2017 14:08 en La venganza será terrible del 09/03/2017 dijo:

Creo que en sus diálogos con Dolina, Barton hace un doble juego con habilidad magistral: por un lado representa la voz de la sensatez, del sentido común, ante los vuelos absurdos de Dolina, pero por otro lado alimenta ese absurdo, con una naturalidad tal que lo hace parecer un diálogo coherente y lógico.
Es como un colchón que suaviza los choques entre lo lógico y lo absurdo, o también podría decirse que los concilia. Los diálogos que se generan con Dolina muchas veces son dignos de Ionesco. Hace un tiempo me referí a otro diálogo, en el cual Dolina empezó presentándose como un eximio tirador de dardos, y finalmente luego de varias idas y vueltas terminó confesando que nunca había tirado ninguno. El comentario de Barton ante esa confesión creo que es genial: “¡Ah, hubiera empezado por ahí!”. No hubo un choque o un salto abrupto, no hubo un “¡pero señor, entonces me estuvo mintiendo groseramente hasta ahora!”. Barton suaviza, amalgama, ensambla lo absurdo y lo lógico, y los integra a un todo coherente (absurdamente coherente).

En japonés, la palabra “Barton” y la palabra “qué lo parió” son la misma, por lo menos para mí.

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Daniel Franz el 13 de marzo de 2017 07:33 en La venganza será terrible del 09/03/2017 dijo:

Diálogo (aproximado) tomado de un programa reciente:

Dolina: Vivir en la ciudad es mucho más peligroso que vivir en la selva. ¿Qué probabilidades hay de que a ud se lo coma un tigre en la selva? Eeeeh… el 50%. En cambio, ¿probabilidades de ser atropellado por un ómnibus acá en la puerta? El 100.

Barton: Sí, incluso puede ser atropellado por el “100” mismo, que pasa por acá…

Daniel Franz
Daniel Franz el 10 de marzo de 2017 21:07 en La venganza será terrible del 09/03/2017 dijo:

Está bien, Mariano, son opiniones… Lo que no le voy a discutir es que Dolina es el alma de LVST. Sin Dolina no habría programa; sin Barton tal vez podría haberlo, aunque creo que la simbiosis que se ha creado entre ambos es muy fuerte y a Dolina le costaría mucho sobreponerse a su ausencia.

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Daniel Franz el 10 de marzo de 2017 09:39 en La venganza será terrible del 09/03/2017 dijo:

Los 33 Orientales como motivo de torta cuando alguien cumple ese mismo número de años es muy apropiado, sobre todo porque la torta representa perfectamente a la playa de "La Graseada" (nombre original de la playa, que la historia posterior renombró poéticamente como "La Agraciada").

Volvió el cuento de las toallas con los nombres de los días! Ya se extrañaba. "Yo no me llamo Jueves", ja, ja.

Hoy no le dieron tregua a Rolón, pobre. Creo que tendría que ir un día al programa para hacer sus descargos. Si eso ocurre, yo Dolina lo recibiría diciéndole: "cómo le va licenciado, acá con Barton siempre comentamos 'qué buen muchacho este Rolón', ay sí. ¿Noverdá Patricio?".

Daniel Franz
Daniel Franz el 8 de marzo de 2017 10:46 en La venganza será terrible del 07/03/2017 dijo:

Así que Barton es piscis, lo sospeché desde un principio. Como colega le digo, Patricio: no se preocupe, hay cosas peores en la vida, aunque en este momento no se me ocurre ninguna.

Confusión importante (aunque muy graciosa) es la de Dolina, haciendo la clásica ensalada astrología + místicos + energía + vibración + todopasaxalgo = hato de chantas y supersticiosos. Agregamos el reiki y el feng-shui, y estamos completos, cerrá y vamos.

Nuevamente le digo, mi querido Alejandro: tiene buena parte de razón, hay mucho chanta y mucha superstición. Hay muchas puertas allí, pero hay una (o tal vez más de una) que es la correcta. O tal vez todas son correctas, en la medida en que nos acerquen un poco más a la correcta. En fin, como quiera que sea, hay una puerta que le permitirá comenzar a entender quién es ud en realidad. Es donde encontrará las respuestas que necesita (y que ud busca, aunque busca donde no están, porque busca afuera) para comenzar a entender el sentido de la vida, y así, en particular, dejar de angustiarse tanto como se angustia por la muerte.
Creo que hay que darse un baño de humildad (enjabonando bien las partes donde se han adherido los prejuicios) y tratar de escuchar con atención lo que tienen para decirnos los grandes maestros. No para tratar de entenderlos intelectualmente; nunca se podrá entender así a un místico. El místico no es un filósofo, no elucubra hipótesis ni teorías. Ellos vienen de otra región del conocimiento. No llegaron a la fuente del conocimiento con el precario y limitado vehículo del intelecto, lo cual es una tarea imposible: el vehículo se desintegrará mucho antes de llegar. Como en la famosa metáfora de Sri Ramakrishna, es como si estuviésemos hechos de sal y nos zambulléramos en el océano con la intención de medir su profundidad. Nunca podríamos llegar al fondo del océano (o al menos, no de la forma en que entramos a él, como individuos separados).
Los místicos vienen de la fuente misma, porque se han hecho uno con la fuente. No ven la realidad a través del vidrio oscuro de la limitada personalidad e intelecto. Ven la luz directamente, sin velos. O mejor dicho: no “ven” la luz, SON la luz.

Las palabras de los místicos no son para ser razonadas ni discutidas, no son para decir “estoy a favor” o “estoy en contra”. Están mucho más allá del plano relativo (aunque tengan que expresarse, inevitablemente, en el plano relativo mediante el instrumento imperfecto del lenguaje humano). Con las palabras de los grandes místicos sólo pueden hacerse dos cosas: rechazarlas completamente como absurdas, o bien ser golpeados, avasallados y aniquilados por ellas como verdades evidentes, que no necesitan ninguna demostración.

Si tenemos mucha suerte, sentiremos al menos una vibración, o una energía. Es que al final, todo pasa por algo.

Daniel Franz
Daniel Franz el 7 de marzo de 2017 22:57 en La venganza será terrible del 06/03/2017 dijo:

Creo Viyi que Mariano tuvo la mejor intención de ayudarte, a partir de que tú dijiste “No entiendo por qué la máquina me cambió la estructura de mi texto”, “agregó señalamientos que no usé”, etc.
Te explicó o te dirigió hacia la forma correcta de hacer las cosas, para que no te volviera a ocurrir aquello de lo que te habías lamentado. Estoy absolutamente convencido de que no tuvo ninguna intención de humillarte.

Entiendo que haya sido un mal día para vos. Todos los tenemos. Creo que en los malos días es mejor hacer voto de silencio, en la medida de lo posible, y eso incluye al teclado. Romper el silencio es muy probablemente equivalente a herir a alguien, tal vez con una herida que puede durar y doler mucho tiempo (afortunadamente no va a ser este caso particular, por cierto).

También entiendo que el gran amor que sientes por Dolina, y la idealización que haces de él, te haga hipersensible a cualquier cosa que pueda decirse, o a expresiones que el mismo Dolina pueda tener, y que revelen que tal vez no se corresponde totalmente con la imagen idealizada que te has formado de él.
Conozco bien ese amor, porque lo he experimentado, y hasta cierto punto puede decirse que aun lo experimento. También he experimentado esas pequeñas decepciones. Los grandes amores terrenales son un excelente, diría inmejorable, punto de partida. Creo que nuestra misión en el mundo es tratar de expandirlo, tratar de hacerlo trascender el punto focal, hasta que se desborde y derrame hacia todos los seres. Estoy convencido de que para eso, en definitiva, estamos aquí: para transformarnos en el amor mismo.

Te mando un abrazo, y deseo que todo cambie para mejor en tu vida, ya sea que decidas o no continuar participando de este foro.

Daniel Franz
Daniel Franz el 7 de marzo de 2017 00:50 en La venganza será terrible del 02/03/2017 dijo:

Una isla desierta, qué bueno… al menos por un tiempo. Sólo pido algunos pocos libros, y en lo posible poder arreglármelas para comer todos los días. Y una ducha (una cascada podría calificar como tal). Al respecto es muy conocida la experiencia del escritor estadounidense Henry David Thoreau, que se construyó una modesta cabaña en un bosque a orillas de un lago (aun existían ese tipo de lugares despoblados en el Massachussets de fines del siglo xix) donde vivió en total soledad por unos dos años, después de lo cual volvió a la civilización. Luego, relató esa experiencia en su obra más conocida “Walden, mi vida en los bosques”.

Es una experiencia que tiene algo del gusano que se mete en la crisálida (introspección, retiro del mundo) para salir convertido en un ser totalmente distinto, capaz de volar, de despegarse de las visiones a ras del piso.
Claro, hay que ver si ha llegado el momento oportuno. El gusano no tiene ninguna duda; de alguna manera sabe que debe emprender la gran metamorfosis de su vida, y nunca se equivoca. En cambio, el momento adecuado para la gran metamorfosis espiritual que aguarda al ser humano es mucho más difícil de predecir, y puede ser que de la crisálida emerja el mismo gusano de antes, o uno aun peor. Debe haber, creo yo, una cierta insatisfacción acumulada con la vida de pequeños burgueses que todos, quien más quien menos, llevamos en el mundo material. Debe haber una cierta rebeldía a conformarnos con la simple adaptación social, con la persecusión de los objetivos materiales y hedonísticos detrás de los cuales todo el mundo parece alinearse, sin que nadie, aparentemente, asombrosamente, se cuestione nada, ni por un momento. Debe haber una cierta sensación (o al menos, necesidad de creer) que hemos nacido (si es que etc) para otra cosa, para alcanzar objetivos mucho más altos.
Contemplándonos como seres humanos, uno a veces se pregunta:

“Usted que se desliza
sobre el tiempo,
usted que saca punta
y se persigna”

“¿cómo hace noche a noche
para cerrar los ojos
sin una sola deuda
sin una sola deuda
sin una sola sola sola deuda?”

(Mario Benedetti, “Poemas de la Oficina”) (si hubiera puesto “duda” en vez de “deuda” no hubiese sido mucha diferencia, creo yo).

Daniel Franz
Daniel Franz el 28 de febrero de 2017 22:34 en La venganza será terrible del 24/02/2017 dijo:

Aclaro, porque de la forma en que lo expresé quedó confuso, que el que dijo “Si no fuera por la muerte, yo sería feliz” no fue Siddharta sino Dolina, en la entrevista de la que estamos hablando.

¡Y es que para eso está la muerte! Y para eso están sus precursores, sus anunciadores: el dolor, la enfermedad, la vejez… Para que no nos quedemos tranquilos y despreocupados disfrutando de los placeres sensoriales. Para que no nos conformemos con la pequeña felicidad precaria, relativa, limitada del mundo sensorial. Para que crezcamos. Para impulsarnos a la superación del dolor y de la misma muerte, y acceder a la felicidad completa y absoluta, como hizo Siddharta, como hizo Jesús, y todos los grandes maestros.

La muerte, vista desde abajo (para seguir con el ejemplo), es una desgracia, un castigo, una realidad aborrecible, detestable, cuyo recuerdo nos puede impedir hasta “disfrutar de una fiesta de cumpleaños” (Dolina).

Parados en el pupitre de la clase de Robin Williams (espero que hayan visto la película, si no nada de lo que estoy diciendo tiene sentido. Alguno me podrá decir: "ni siquiera así tiene sentido". ¡Bueno, señor!), la muerte es una pieza clave, necesaria, imprescindible del maravilloso engranaje del universo. La vida (relativa) sin muerte (relativa) sería un absurdo total. Sería una invitación a quedarnos en la relatividad por siempre. El universo quiere vernos crecer. Quiere que el hijo pródigo, que una vez se fue de casa y que ahora pasa hambre en tierras extrañas, comiendo las cáscaras vacías de este mundo material, un día se levante y diga: “Volveré. Regresaré a la casa de mi padre, donde nada me faltará”.