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Daniel Franz

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En Venganzas del Pasado desde el 19 de noviembre de 2015 12:47

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Daniel Franz el 10 de febrero de 2017 11:17 en La venganza será terrible del 08/02/2017 dijo:

No me enteré de nada, ¿dónde es la cola para ir al tetazo, si se me permite la paradoja? (en cualquier caso me interesa).

Hablando seriamente (ahora soy otro tipo), recuerdo las palabras de un maestro espiritual indio que decía que podemos estar vestidos con más o menos ropa, o sin ninguna, pero no debemos olvidar que siempre estamos vestidos... con el cuerpo, que es un ropaje más, al cual debemos cuidar (como a toda la ropa), tratando de que dure el mayor tiempo y en las mejores condiciones posibles, pero recordando en todo momento que no somos nosotros, no es nuestro verdadero Ser.

Una de las consecuencias directas de esta verdad (a la que los maestros no llegan mediante el razonamiento sino mediante la realización directa de su verdadero Ser) es que no deberíamos vivir para darle satisfacción a nuestra vestimenta (el cuerpo/mente) sino que la ropa debería ser un vehículo útil a nuestras aspiraciones superiores.

Cuando lo vea a Tinelli le voy a comentar todo esto y seguramente me dará la razón, y se convertirá inmediatamente al Budismo.
(¿Bailando por un Nirvana? Mmmm mejor no le dijo nada).

Daniel Franz
Daniel Franz el 6 de febrero de 2017 19:43 en La venganza será terrible del 31/01/2017 dijo:

… en esta querida parte del mundo, vale decir.

Sobre presidentes que se saltean todos los protocolos, acá tenemos una larga tradición, que por cierto no comenzó con el Pepe Mujica.

El recientemente fallecido Jorge Batlle (sí, sí, ya sé, no digamos nada más…) volvía loca a la gente del protocolo. Entre otras cosas, solía aparecerse en el Edificio Presidencial a pie y sin custodia. En una de esas ocasiones lo paró en la puerta un extranjero que evidentemente no lo conocía, y le preguntó si esa era la Casa de Gobierno.
Batlle le dijo: “Sí, es acá. Mire, casualmente acá trabajo yo, venga que lo guío y le presento a mis compañeros de trabajo”.
Entonces lo hizo pasar, le presentó a algunos de la guardia y secretarias, y le hizo una breve recorrida explicándole qué oficinas había en cada lugar (mientras saludaba a todo el mundo). Finalmente llamó a una secretaria para que lo siguiera acompañando y le dijo: “bueno, mi amigo, fue un gusto conocerlo, pero ahora lo dejo porque tengo que entrar a trabajar”. El hombre le agradeció y le preguntó: “dígame, ¿y ud qué hace acá?”. “Ah, yo soy el Presidente”.

El hombre habrá estado convencido de que le habían tomado el pelo hasta que llegó a wikipedia…

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Daniel Franz el 6 de febrero de 2017 19:16 en La venganza será terrible del 31/01/2017 dijo:

Respuesta tardía para Alicia de Montevideo: con toda la carga emocional que me mueve Bocelli, y en especial “Con te partirò”, entiendo que Luciano Pavarotti jugaba en otra liga; fue uno de los tenores líricos más grandes de todos los tiempos.

Todo un divo, además. Seguramente recordás cuando vino a Montevideo y actuó en el Centenario. No sé qué problema hubo con las entradas, pero lo cierto es que cuando Pavarotti comenzó su actuación, todavía había largas colas de gente tratando de encontrar su asiento, y comenzó a protestar a viva voz, con expresiones del orden de: “pero cómo puede ser”, “a ud le parece”, etc, o más enfáticamente: “uuuuh!!!”.
El murmullo fue creciendo en intensidad, y en un momento, Pavarotti interrumpió la actuación, insultó al público (“CRETINI !!”) y salió raudo dispuesto a irse del Estadio y cancelar la presentación. El único que pudo pararlo fue el entonces Presidente de la República, Julio Ma.Sanguinetti, presente en el espectáculo. Fue a buscarlo al camarín y luego de una breve charla y pedido de disculpas, lo convenció para seguir.
“Ah, si me lo pídeno lo presidente, sí” habrá pensado Pavarotti. Volvió al escenario y la función continuó y terminó sin más contratiempos. El público, olvidado del insulto (o asumiéndolo), lo aplaudió a rabiar.

Esta anécdota nos deja una enseñanza, o varias, aunque no sabría decir cuáles son.
Lo que es muy probable es que estas cosas sólo puedan ocurrir en esta parte del mundo..

Daniel Franz
Daniel Franz el 5 de febrero de 2017 11:22 en La venganza será terrible del 03/02/2017 dijo:

Cuanto más uno trata de ver más allá de la superficie, más comprueba la veracidad de esa gran frase que escribió una vez Mariano C.: la gente de este foro son muy buenas personas.

Bueno, en honor a la verdad, y apelando a otra frase célebre de un entrañable y querible troll que nos visita regularmente, es necesario hacer una salvedad: “todos, excepto yo”. Aunque creo que de alguna manera me las he arreglado para disimular mis muchas fallas y limitaciones, y no desentonar demasiado.

Sólo quería decirles que me alegro de que la casualidad (como le suelen llamar a las infalibles leyes cósmicas) me haya traído hasta esta página.

Daniel Franz
Daniel Franz el 1 de febrero de 2017 13:08 en La venganza será terrible del 31/01/2017 dijo:

A partir de un mensaje de una oyente (que escuchaba el programa desde hace 30 años cuando nació su hija, y ahora su hija tenía esa edad y etc), Dolina ingresó en una reflexión (al menos así lo entendí) sobre si una obra de arte tenía valor en sí misma o si el valor se lo daba cada uno de acuerdo a su carga subjetiva. Incluso comentó que ese tema había sido motivo de una discusión en un programa de Mirtha Legrand en el que fue invitado…

Personalmente no alcanzo a entender mucho el sentido de la discusión. Para mí es evidente que deben darse ambas cosas. Una música, una película, un programa de radio, evidentemente deben tener algún valor en sí mismos (al menos para gran cantidad de personas), de lo contrario no tendrían trascendencia, no serían difundidos, o directamente no existirían. Pero luego están las personas que reciben esa creación artística y pueden provocan en ellas distintas reacciones emotivas según asocien esa expresión artística a un particular momento de su vida, a la compañía en que se encontraban, etc. Esas personas le agregan al valor artístico intrínseco de la obra, una carga emotiva subjetiva y personal.

Entiendo perfectamente a la oyente (otra) que dijo que le costaba mucho escuchar el programa, porque le recordaba una época en que lo escuchaba en la cama junto con una persona muy querida que ya no estaba en su vida.

Perdón por ser autorreferencial: creo que “Con te partirò” es una bellísima canción, que a la mayoría de las personas que conozco les despierta un gran placer estético. Pero personalmente, además (sobre todo cantada por Andrea Bocelli y Sarah Brightman), me mueve una gran carga emotiva, porque me recuerda un viaje que hice en compañía del amor de mi vida, durante el cual escuchamos varias veces esa canción. Ella no me correspondió, por supuesto (de lo contrario, ¿cómo podría ser el amor de mi vida?) y aunque han pasado unos cuantos años, nunca he podido volver a escuchar “Con te partirò” sin que se me caiga una lágrima (por lo menos).

Lo que creo que es posible (y tal vez a eso apuntaba Dolina) es que uno, así como idealiza a una persona, también idealiza a todo lo que rodeaban los momentos en que uno veía o se encontraba con esa persona, incluyendo paisajes, calles, caminos, músicas, películas, programas de radio o televisión, etc. Y es posible que recordemos esos paisajes como más bellos de lo que eran en realidad, y a esas expresiones artísticas como dotadas de un grado calidad que en realidad no tenían.

Es posible. De cualquier manera, no creo que ese sea el caso de “Con te partirò”, ni tampoco de “La Venganza será Terrible”.

Daniel Franz
Daniel Franz el 1 de febrero de 2017 09:40 en La venganza será terrible del 27/01/2017 dijo:

Gracias por el aporte Markos Gaston, pero ¿el nombre de segmento "dispositivo" (y en general, el nombre de todos los segmentos) salió del programa o es una creación de alguien en esta página?
Mire que hace tiempo que escucho LVST y no recuerdo que nunca Dolina haya dicho: "bueno, iniciando el segmento dispositivo, hablaremos hoy de...". Tampoco escuché "ya hicimos los anuncios de próximas presentaciones, comencemos con el segmento inicial", etc.

Por otra parte, si a ud el nombre "dispositivo" le hace gracia, lo felicito, ud debe ser hombre de mucho reír. A mí a lo único que me recuerda es a esos adminículos que se colocan algún lugar recóndito del cuerpo femenino con fines anticonceptivos.

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Daniel Franz el 31 de enero de 2017 13:10 en La venganza será terrible del 27/01/2017 dijo:

Tengo una pregunta para Dolina pero no tengo apuro, espero a que salga del baño.

"¿Bloques o Segmentos?", buen nombre para un programa de TV donde se enfrentan dos equipos. Los veo mejor armados a los Bloques...

Aprovecho para hacer una pregunta (al foro, no a Dolina): ¿de dónde viene el nombre de "Segmento DISPOSITIVO"? ¿Dispositivo de qué? ¿No sería mejor "Segmento Cultural", por ejemplo? (me rompí la cabeza pensando, ¿eh?). O también, siguiendo la lógica impecable del "Segmento Inicial", continuar con "Segmento del Medio (Inicial)", "Segmento del Medio (Final)" y "Segmento Final".

O bien, si queremos ir a algo más elaborado:
1) Segmento Banalo-Teórico (Barton narrando una experiencia banal de su vida y convirtiéndola en teoría).
2) Pequeño Segmento Auditivo-Comunicacional (mensajes de los oyentes).
3) Segmento Histórico-Discotequeril.
4) Segmento Práctico-Utilitario (Consejos útiles para...).
5) Segmento Innominado-Inauditivo-Musical (Canciones por el Trío y el Sordo).

Daniel Franz
Daniel Franz el 29 de enero de 2017 17:21 en La venganza será terrible del 26/01/2017 dijo:

“Everything else can wait, but the search for God cannot wait. Love one another”.
Según sus familiares y amigos más cercanos, ésta era una de las frases que solía repetir el beatle más místico, George Harrison. Y fueron también sus últimas palabras.

Pensaba en esas palabras mientras miraba una vez más el mítico “Rooftop Concert” de 1969 en el techo de los estudios de Apple Corps en Londres. Fue el canto del cisne de los Beatles, que se separaron poco tiempo después. Y se me ocurrió que el concierto mismo era una alegoría de esa búsqueda de la que hablaba George. El ser humano buscando llegar a la cima, tratando de expresar un grito de libertad, pero de libertad verdadera, no condicionada, tratando de romper las cadenas de los hábitos mentales que lo mantienen identificado al plano más bajo, al plano meramente físico de su existencia, en el cual cree ser un individuo separado del universo, y por lo tanto su mundo mental necesariamente debe ser egoísta y egocentrista.
Pero las cadenas son fuertes, los viejos hábitos mentales son difíciles de superar, y casi siempre, como en el concierto, terminan ahogando los mayores impulsos de superación espiritual, de trascendencia del ego y sus miserias.
La última canción del concierto antes de que fuera interrumpido por los policías fue “Get Back” (“get back, get back, get back to where you once belonged…”). ¿Casualidad, o una guiñada del cosmos?

Pero la búsqueda de Dios, o de la Verdad Absoluta, o del Sentido de la Vida, o como se quiera llamar, puede hacerse algo más fácil para los que estamos muy lejos del coraje y el espíritu indomable de los grandes maestros: “Love one another”. Como George Harrison llegó a ver con claridad, ese es el comienzo y el fin, el alfa y el omega de toda búsqueda espiritual verdadera.

PD: ¿A qué venía todo ésto? No me acuerdo. Perdón.
El programa del viernes, o lo que se pudo escuchar de él, me pareció muy bueno.

Daniel Franz
Daniel Franz el 28 de enero de 2017 08:42 en La venganza será terrible del 25/01/2017 dijo:

Está bien, Mariano, son opiniones y sensibilidades, como ud bien dice. Hace tiempo que me siento muy lejos del mundo de la intelectualidad y los intelectuales, y seguramente eso está influyendo en mi opinión.

Déjeme decirle que me río mucho más con Les Luthiers que con los Midachi.

No dije que Benedetti fuera un gran poeta (aunque si me lo pregunta, le diría que sí), sólo mencioné dos de sus libros, “Montevideanos” (que es una colección de cuentos) y “Poemas de la Oficina”, como ejemplos de esa mirada aguda y penetrante sobre el hombre común en situaciones comunes, con sus angustias, alegrías y miserias.
“Poemas de la Oficina” en particular, creo que es extraorinario. Ese hombre angustiado, atrapado entre las cuatro paredes de una oficina, haciendo un trabajo que no siente como propio, añorando los años felices y libres de la infancia y viendo como única via de escape de esa situación a esa añorada jubilación, la cual, cuando llegue, “habrá llegado demasiado tarde”... No apto para oficinistas demasiado sensibles.

Daniel Franz
Daniel Franz el 27 de enero de 2017 09:38 en La venganza será terrible del 25/01/2017 dijo:

Siendo un bartoniano convencido, sin embargo comprendo (y por supuesto respeto, faltaría más) las críticas que se le hacen, sobre todo en cuanto a sus carencias culturales. Es cierto, Barton no es un intelectual, y -lo mejor- tampoco pretende serlo.
Pero que se ocupe de temas cotidianos y -podría decirse- banales, está muy lejos, yo creo, de que sea superficial. Barton tiene una mirada muy aguda sobre esas situaciones, que le permite observar, analizar y comprender las motivaciones de las conductas de las personas con gran precisión. Tiene la capacidad de ver detalles del comportamiento de las personas (y sus motivaciones) que creo que a la mayoría de nosotros nos pasan inadvertidos. Creo que su mirada penetrante de las situaciones cotidianas no tiene nada que deberle, por poner un ejemplo ilustre, a las “Aguafuertes porteñas” de Roberto Arlt. Barton nos habla de nosotros, de cómo somos y de por qué actuamos como actuamos, ya sea en una academia de buceo, en un restaurante, en un cumpleaños o en el Colón. Nos pone un espejo, como decía antes. Y lleva a Dolina a ese terreno, en el cual, yo creo, también está lo mejor de Dolina.

Y ese aporte a mí –respetando otras opiniones- me parece más valioso que las incursiones “cultas” de Dolina, Dorio o Rolón. No me deja mucho una exposición de Dolina o Dorio sobre el neoliberalismo, convencido como estoy de que no existe "neoliberalismo" abstracto al que hay que combatir, sino que lo que hay que combatir es la raíz, el egoísmo en cada uno de nosotros. Siento muy lejanas las citas popperianas de Dorio o las reflexiones de influencia freudiana o lacaniana de Rolón. No espero que nada de eso me revele o me direccione hacia la verdad de la vida, convencido de que la verdad va por otro lado y no por los fuegos de artificio intelectuales. Me siento mucho más cercano a las simples pero atinadas observaciones de Barton –y también de Dolina, por supuesto- sobre los hábitos y costumbres cotidianas que todos tenemos y sobre las que me parece útil reírnos (en primer lugar), pero luego reflexionar sobre ellas, para tratar de cambiar.
Y pienso que ahí está también lo mejor de Dolina, en exponer y desnudar las miserias de las personas comunes en situaciones comunes, y no en sesudas reflexiones cultas donde me parece que a veces se mete en camisa de once varas y su pensamiento discurre por caminos sinuosos (por no decir que a veces creo que razona fuera del recipiente (vaya el homenaje a los geniales Luthiers)).
Aunque tal vez las personas que sepan más que yo (o sea, casi todas) me podrán corregir.

Creo que no es nada denigrante ocuparse de los temas cotidianos si se hace con la fineza y agudeza de visión que tienen Barton y Dolina. En eso Barton le marca el camino, le dice “esto es lo que tenemos que hacer, maestro, aquí está lo mejor de nosotros, este es el mejor aporte que podemos hacer al mundo”. Le dice: “Es por acá”.

Pese a lo cual no me opongo para nada a un 3er integrante que introduzca otro perfil y tal vez un mayor calibre cultural, para que el programa se haga más variado. Pero la base me parece que tiene que ser ese análisis costumbrista, en el que tanto Barton como Dolina tienen una habilidad maradoniana para tomar cualquier situación o suceso banal de la vida cotidiana, y transformalo en una teoría.

Daniel Franz
Daniel Franz el 25 de enero de 2017 09:27 en La venganza será terrible del 24/01/2017 dijo:

“La gravedad es una fuerza que todavía no se sabe muy bien qué es”.
Agregaría: como todas las demás fuerzas en el universo. Y como el universo mismo.

¿El humor de Dolina es ácido, como decía hoy un mensaje de un oyente? Sí, claro! No en el sentido (extraño) en que lo interpretó Dolina, de burlarse de los demás, pero sí en el sentido en que creo que el oyente lo dijo, en que refleja una visión sobre el mundo, la vida, la condición humana (y de sí mismo dentro de ella) muy negativa y pesimista.
Es cierto que en sus historias los estúpidos siempre “son ellos” como dijo, (y no sólo estúpidos sino también bastante míseros y egoístas) pero siempre son ellos como representantes del sentir y el pensar del hombre común. El comportamiento de los restantes personajes de sus historias, aparte de sí mismo, no es en absoluto mejor ni más ético. Creo que si un extraterrestre que no conozca a la raza humana escucha un tiempo LVST (en el supuesto de que pudiera entenderlo) su opinión de la estatura moral y espiritual de la misma seguramente no será muy elevado.

Aun más, creo que en esa acidez está el punto más alto del humor de Dolina, porque allí nos identificamos todos, nos vemos reflejados en nuestras miserias y nos reímos de nosotros mismos. Lo cual es muy sano, siempre que no nos sirva para regodearnos en nuestras miserias, sino que nos impulse a crecer.

Pero es verdad que esa posibilidad de crecimiento no está presente en el humor de Dolina. Su humor actúa como espejo, como reflejo (muy exacto) de nuestra condición humana, y no intenta trascenderlo.
Como toda persona dotada de gran inteligencia que aun no le encuentra un sentido final a la vida cae en el pesimismo, a veces cercano a la depresión.

Daniel Franz
Daniel Franz el 21 de enero de 2017 19:46 en La venganza será terrible del 20/01/2017 dijo:

Está muy bien lo de “Sancho Barton” que dijo alguien; describe muy bien la relación de Barton con Dolina en LVST, tanto en representar la voz del sentido común en oposición a los vuelos imaginativos y delirantes de don Quijote Dolina, como en su fidelidad absoluta, inclaudicable.

Pero en esta historia del perro que lo muerde y no lo suelta, que Dolina repite cada tanto, como por ejemplo en el programa de hoy (no me estoy quejando para nada, me río siempre) la voz del sentido común le está fallando, amigo Sancho B. ¿Cómo es que nunca le pregunta cómo hizo el perro para estar sin comer durante casi un año? Tírele ese penal a Dolina, a ver cómo anda el maestro para tirarse en palomita.

PD: Se me ocurren dos posibles respuestas de Dolina a ese cuestionamiento:
1) “Como lo veía cada vez más flaco al pobre perro, y le había tomado cierto cariño, le pagaba a un veterinario que venía todos los días y lo alimentaba por vía intravenosa”.
2) “Cuando me dormía, el perro me soltaba, iba a comer y volvía a morderme antes de que me despertara”. Ante el nuevo cuestionamiento de cómo sabía él eso si estaba dormido, la respuesta es clara: “Bueno, señor, no me moleste”.

Daniel Franz
Daniel Franz el 16 de enero de 2017 20:12 en La venganza será terrible del 13/01/2017 dijo:

Está bien Viyi, coincido con lo que dices, sólo te aclaro que lo de "grosero" no fue nada personal. Mi memoria es muy mala, tengo una cierta idea y recuerdo la escencia de lo que hablan ciertos pasajes de los Evangelios y de otras lecturas que he frecuentado muchas veces, pero cuando quiero citar las palabras exactas recurro al Sr.Google, y lo primero que encontré fueron esas expresiones. Tal vez sea una traducción alternativa a la de "el amor no procede con bajeza" como dice tu traducción, o "el amor no es rudo" como también lo he visto traducido otras veces.

A propósito de ésto, encontré una página que recoge unas palabras del papa Francisco, también basadas en 1 Corintios:
https://www.aciprensa.com/noticias/13-consejos-del-papa-francisco-para-un-buen-matrimonio-en-la-amoris-laetitia-68777/
Donde en un momento expresa:
“el amor no obra con rudeza, no actúa de modo descortés, no es duro en el trato. Sus modos, sus palabras, sus gestos, son agradables y no ásperos ni rígidos. Detesta hacer sufrir a los demás”.

Creo que más allá de las palabras puntuales (y más allá de las palabras en general), estamos todos de acuerdo en la esencia de lo que es y lo que implica el amor verdadero, universal, infinito del que hablaban San Pablo, Jesús o el Buda.

Tan claro de ver, tan fácil de expresar, tan difícil de alcanzar.
Dígamelo a mí...